Editorial 341 - Las profecías del fin de los tiempos
- Cuerpo Editorial

- 19 oct 2020
- 4 Min. de lectura

Amados hermanos en Cristo Jesús Señor nuestro: la paz, gracia, amor y sabiduría que son en Cristo Jesús esté en su espíritu rebosante. Hemos de avisar que estamos gozosos que estamos trabajando en las cosas del Señor y nos ha guardado de todo mal, librado de toda tentación y seguimos sujetos en la Roca de Salvación que es en Cristo Jesús, Señor nuestro, amén.
Creyentes y colegas en la fe: sabemos que todo lo que hoy vemos es sombra de una mejor realidad en los términos de Dios y de Cristo en cuanto a que viene un cielo y una tierra nuevos. En estos días de octubre en nuestras reuniones estamos por culminar la lectura del libro profético de Apocalipsis para nosotros los creyentes de Jesucristo.
Este libro contiene mucha sabiduría de lo Alto que, desde que tenemos uso de razón en el camino y doctrina de Cristo Señor nuestro, nadie habla; y los pocos quienes se atreven no están correctamente fundamentados. También, existe un terror generalizado en su lectura por el sello que está escrito acerca de él, cosa que no debe apurarnos.
Para leer a Apocalipsis bastan tres cosas: tener ya estatura adulta en la fe, estar inspirados por el Espíritu Santo y tener a Jesucristo como Roca de Salvación y único Maestro personal, dejando personas, instituciones, soberbia, etcétera, desechados totalmente. Para comprender el libro del Apocalipsis, basta tener la mente de Cristo, estar inspirados en el Espíritu Santo y ser libres de todo prejuicio y miedo.
Los sellos están dados para quienes ya han sido condenados, porque leyendo no entenderán y seguirán su derrotero de engañar al mundo con fantasiosas fábulas falsas respecto al fin. Los malditos y los apóstatas son quienes harán efectivo este sello de seguridad por cuanto no desearon servir a Dios, sino a ellos mismos, embaucados por la avaricia, el poder y la fama.
Sin embargo, nosotros no caemos ahí. Más es necesario ser pacientes y esperar a que el mismo Espíritu nos lleve a leerlo para interpretarlo, pues para eso es, para ser interpretado. El SEÑOR SE GOZA queramos saber más de él, de sus propósitos y sus promesas venideras sean cumplidas para el gozo eterno de quienes creímos y esperamos en él.
Apocalipsis es un recuento de profecías para nosotros. Los hechos que se van a dar y es necesario descubramos no para nosotros, sino para las generaciones venideras quienes sí o sí, para entonces esto ya se haya revelado. Estamos en el tempo perfecto de que a quienes nos toca vivir hoy ya comencemos a indagar y dejar testimonio sobre lo que hay que hacer y decir: testimonio y advertencia a quienes sean parte de la fe y notificación de condenación a los infieles para el tiempo que se viene, pues debemos dejar todo preparado antes de partir que Filadelfia deje de ser y sea solamente el tiempo de Laodicea.
No olvidemos quiénes dan estas palabras proféticas en este libro: son ángeles y el mismo Señor Jesucristo en su verdadera forma de profeta del Dios Altísimo, nuestro Padre quien habita en los cielos. Revela al apóstol Juan que es ahora el momento de nuestro amado SEÑOR JESUCRISTO, pues nuestro Dios se encuentra en su trono de Majestad y todo ocurre en torno al Cordero. Las menciones de Israel, no son las del Israel antiguo, sino las del Israel sometido y entregado a Jesucristo, es decir, ese remanente del pueblo que se guardó y por fin acepta y reconoce la llegada de su Mesías.
Es aquí donde muchos yerran, porque los necios sostienen la base de Daniel y otros profetas para interpretar al Apocalipsis y es un craso error. Es al revés, sin Apocalipsis no se puede entender a los otros libros, además que los otros son parciales: Apocalipsis abarca a toda la Tierra y el mundo que transcurre en esos días; mientras que los otros ciertos aspectos de ese pueblo restaurado para Cristo y en un periodo de tiempo mucho menor. Más Apocalipsis está reservado para sabios y entendidos: los verdaderos reyes, sacerdotes, embajadores y dioses a quienes el Espíritu Santo dará sin restricciones la interpretación. El momento está cerca de que, en este blog si el Señor nos lo permite, empezaremos a abrir conocimientos velados a muchos por su gracia y sabiduría.
Pero no esperen ver más de lo mismo, sino la voluntad expresa del Señor Jesucristo para nosotros que quiera que nosotros escribamos. Y una vez más: nuestros nombres no importan, porque ya están inscritos en el libro de la vida y siempre es y será voluntad nuestra tenerlos escritos ahí y no aquí. Toda la Honra, Gloria y Majestad a nuestro CORDERO INMOLADO a quien nosotros amamos, esperamos, servimos y anunciamos.
¿Qué esperan ver en Apocalipsis? ¿Terror o miedo? ¿Condenación y juicio? ¿Palabras incomprensibles y mensajes indescifrables? ¿No se atisba un momento de angustia y luego liberación? ¿No se alcanza a ver que la victoria no se alcanza si no se lucha primero? ¿No se atisba la esperanza por fin cumplida? ¿No se ve nuestra comunión eterna con Dios y Cristo, nuestro Señor? ¿No se percibe todo el bien que nos espera a quienes creemos? ¿No se leen todas las promesas dadas a nosotros hechas realidad? Ya lo dijo nuestro amado Señor Jesús: “No se turbe vuestro corazón: creéis en Dios, creed también en mí”.
Y si, conforme avanzamos en la interpretación del nuevo pacto se hace más específico y más angosto el camino, es para nuestro bien: Porque se nos enseña a ser rectos como Dios, nuestro Padre; fieles como nuestro Señor Jesucristo y tener poder, como el Espíritu Santo nos enseña.
Gocémonos y alegrémonos, porque nuestra redención está cerca y en Apocalipsis veremos tal cosa. Hasta entonces, amados hermanos, sigamos leyendo paso a paso: versículo por versículo y capítulo por capítulo porque nuestro Padre es Dios del orden.
La paz, esperanza y amor en el Señor Jesucristo está en ustedes amados hermanos, amén.

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