Editorial 342 - Necesidad de dar testimonio de Cristo al mundo
- Cuerpo Editorial

- 25 oct 2020
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Amados hermanos en la fe que es en Cristo Jesús, Señor nuestro: la paz, amor, gracia y sabiduría esté en su espíritu. Los hermanos que estamos en esta ciudad rodeada de montañas en el noreste de México, les enviamos un muy caluroso saludo, lleno de amor fraternal y esperamos en el Señor Jesús se encuentren bien, en gozo y en crecimiento en lo que respecta al hombre espiritual forjándose en todos nosotros.
¿Por qué debemos ocuparnos en dar testimonio de Cristo? Porque el tiempo está cada vez más cerca y además, el dar testimonio de Jesucristo ante el mundo sirve para dos cosas principales:
SALVACIÓN A QUIENES ESTÁN ORDENADOS PARA LA SALVACIÓN. Mucha referencia existe sobre este asunto. La fe viene por el oír, primordialmente para quienes no creen todavía, pero lo harán cuando el Señor y Dios, Padre nuestro por gracia del Señor Jesús lo disponga en sus tiempos. De modo que, en todo el Nuevo Pacto el Espíritu Santo de Dios nos exhorta a que tengamos un cierto patrón de dichos y conductas que agradan a Dios y convencen a muchos de que Dios es real, Cristo existe y la salvación existe.
NOTIFICACIÓN PARA QUIENES NO ESTÁN ORDENADOS PARA LA SALVACIÓN. En verdad nuestro Padre no quiere que nadie se pierda, sino que todos procedamos al arrepentimiento. Sin embargo, hay muchos quienes por propia decisión no aceptan, rechazan e incluso, luchan activamente contra la propagación del evangelio de nuestro Señor Jesucristo. No está en nosotros condenar, pero sí señalar el camino que están tomando para que, nosotros como testigos contra ellos, les recuerde el Señor a ellos acerca de su mal proceder de no creer y estorbar la labor salvadora de Cristo.
Es por eso hermanos que, después de nacer y conforme nos vayamos desarrollando en la fe que es en Cristo Jesús, mostremos aptitud y actitud para ser heraldos, mensajeros, señalizaciones, anuncios vivientes, megáfonos espirituales que toda la Creación oiga y sepa que Jesucristo es el Hijo de Dios, que Dios le levantó de los muertos al tercer día y que es el Salvador de todos los hombres.
No podemos ser niños siempre, sino crecer en la doctrina y poder, para que de esta forma el testimonio sea natural y no fingido, como las religiones aparentan. Cada quien, conforme a su tiempo, época, estatura y entorno el Señor nos mostrará por medio del Espíritu Santo de Dios qué hacer, a dónde ir y qué decir. Simplemente estar dispuestos. Y gran parte de los galardones son dados por el buen testimonio que se da en Cristo.
La paz, amor, gracia del Señor Jesús esté en ustedes amados hermanos, amén.




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