Algunos no gustarán la muerte…
- Cuerpo Editorial

- hace 2 días
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Que el amor, la paz y la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos ustedes, amados lectores, en su espíritu rebosante, amen.
Les enviamos un afectuoso saludo hermanos nuestros, respecto a esta ocasión en la que nuevamente el Padre de todas las misericordias nos concede escribir una vez más en este ministerio amor a Cristo para hallar sabiduría y verdad en sus dichos y poder en sus hechos.
Leyendo por el Espíritu el pasaje hallado en Marcos 9:1, dice:
1 También les dijo: De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte hasta que hayan visto el reino de Dios venido con poder.
De manera profética podemos ver que el Señor Jesús prepara el camino para el devenir de sus discípulos después que él se vaya… y hasta la fecha.
En esta ocasión en particular, de los doce apóstoles, no todos terminarían muertos prematuramente, sino que algunos, en específico, Juan, sería el último en partir, ya cuando todos se hubieren ido, para dar a conocer el verdadero futuro de la Humanidad a la iglesia en su creciente influencia y él, siendo el amado, entendería sin el sesgo judío lo que los gentiles injertados deberíamos conocer.
Dice Jesús en la revelación a Marcos que Juan no gustaría la muerte, es decir, todavía no estaría el paraíso para él, porque debería de vivir enseñando con total soltura el amor de Cristo a sus amigos. Él fue comisionado a eso. Si leemos las cartas y el evangelio escritos por el Espíritu a través de Juan, su manera de redactar es de alguien que nos ama. Por eso luego Pablo por el Espíritu inspirado escribió que entre el amor, la esperanza y la fe lo mayor y mejor es el amor.
Además era el más joven y era necesario viera cómo el mundo -después de la ascensión de Jesús- convulsionó de nuevo en su locura. Vio la decadencia mortal de Israel, la total paganería de Roma, la ascensión de la escuela griega del pensamiento y los vaivenes políticos en la etapa de los tres emperadores, justo como ahora podemos ver con los cambios políticos en la actualidad; no una, sino muchas escuelas de pensamiento y la todavía vigente podredumbre de Israel.
Así que por eso no podía morir, para que viviera, comprendiera y con el poder del Espíritu nos dejará los textos y el apocalipsis, el libro profético de Jesucristo. Si Dios premia a alguien con la vida en esta tierra, es para que se perfeccione en la enseñanza y en dejar el legado a las siguientes generaciones, hasta que él venga.
Amados, quién de entre nosotros se vaya perfilando a la longevidad, esfuércese, sea valiente y no se entristezca porque el resto se vaya, sino más bien gócese que su función es repartir el amor entre los hermanos a las generaciones recientes en su veteranía, para que no se apague, como tampoco la fe.
Que el Amor y la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea en su espíritu, amados lectores, amén.

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