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Buena es la sal: tened la sal en vosotros mismos

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • hace 2 horas
  • 4 min de lectura

Que el amor, la paz y la gracia de nuestro Señor Jesucristo sean con todos ustedes, amados lectores, en su espíritu rebosante, amén.

El copista pone su mira en las cosas de abajo, al hacer mención de este pasaje como “ocasiones de caer”, haciendo énfasis en la debilidad de la carne; mas omite el poder del cambio del Espíritu en forma de sal que da sazón a la vida. Leamos lo que se halla escrito en Marcos 9: 42-50:

42 Cualquiera que haga tropezar a uno de estos pequeñitos que creen en mí, mejor le fuera si se le atase una piedra de molino al cuello, y se le arrojase en el mar. 43 Si tu mano te fuere ocasión de caer, córtala; mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede ser apagado, 44 donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. 45 Y si tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo; mejor te es entrar a la vida cojo, que teniendo dos pies ser echado en el infierno, al fuego que no puede ser apagado, 46 donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. 47 Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo; mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno, 48 donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. 49 Porque todos serán salados con fuego, y todo sacrificio será salado con sal. 50 Buena es la sal; mas si la sal se hace insípida, ¿con qué la sazonaréis? Tened sal en vosotros mismos; y tened paz los unos con los otros.

 El Señor Jesús comienza esta porción de la escritura en la forma más amorosa. Habla del cuidado y celo que tiene por estos niños, sus pequeñitos (los recién convertidos) contra los falsos obreros. Si uno de ellos hace caer a estos infantes espirituales, tiene tremendo castigo, puesto hace que esa alma sea débil o peligre su desarrollo espiritual, en tanto que el perverso sella su destino de perder su alma.

 Y esto porque es un acto de crueldad. Si en lo físico, en lo terrenal se les tiene un natural aprecio y cariño protector a plántulas, crías y bebés ¿cuánto mayor no será el amor y celo por estas almas recién nacidas de parte de la Deidad en su reino espiritual? Por eso Jesús hace esta analogía.

Los aspectos de la mano, pie y ojo como ocasiones de caer, se refiere no a las partes físicas corporales -pues muchos creen que sí habla de tales extremidades y órgano-, sino al hacer, al andar y al observar.

En la mano, son las cosas que se solían hacer cuando se era del mundo. Cosas que son vanas, pecaminosas y que deben dejar de hacerse para que el cuerpo no sea contaminado.

En cuanto al pie, se refiere a la andanza por lugares y situaciones que no son propias de la fe en Cristo y también deben dejar de frecuentarse, porque es como si un perro volviera a su vómito.

Por ojo se refiere a la visión espiritual, si podemos o no ver el contexto no material  de las cosas, aquello que nuestras vísceras no puedan percibir sea o no descriptible o descifrable por los ojos espirituales.

Entonces, cuando el Señor Jesús dice: “córtalo”, es porque gradualmente cuando se crezca se dará el tiempo y el espacio de dejar de ser como el mundo y hay que renunciar a amar y mantener prácticas pecaminosas que de otra manera detienen el crecimiento espiritual y se llega a un estado vegetativo denominado “contristamiento”.

Y cuando dice que es mejor ser manco, cojo o tuerto, es porque para el mundo luciremos lisiados (irreconocibles, incompletos, diferentes) pero para Dios somos completos en una nueva criatura. De manera que, cuando dice que se tienen dos manos, dos pies y los dos ojos que sean echados al fuego que no se apaga y el gusano de ellos no muere, es no renunciar y seguirse entregando en cuerpo y alma al pecado, dejando de lado la fe en Cristo, es decir, no le confiesan como el Hijo de Dios.

Hay muchos hermanos que se confunden y esta palabra la tergiversan otros donde se basan para determinar que la salvación se puede perder, lo cual es terminantemente falso.

Y luego hace mención de la sal (Cristo forjándose en nosotros al dejar que el Espíritu Santo actúe en nosotros) que es buena, porque nutre al dar energía cinética mediante impulsos nerviosos del cuerpo para motricidad al servicio de Dios. Cuando reflexiona sobre si la sal se hiciere insípida, se refiere a contristar el Espíritu Santo en el entendido de si tendría sentido llegar a ese extremo, para cual dice que no se puede usar para dar sabor.

Una persona contristada del Espíritu Santo, es la interpretación espiritual de aquella frase que el espíritu triste seca los huesos, así es tal humano: seco desde los huesos que no fluye vida en él, ni poder ni buen testimonio.

Por eso el sabio consejo de Cristo que no dejemos que la sal salga de nosotros y por medio de la paz estemos sin contiendas unos con otros. Así, el Espíritu fluye como sangre en nosotros y nos fortalece. Somos sazonados con el olor fragante de vida y sazonamos a otros para que ellos luego tengan su propia versión de la sal que es Cristo.

Que el amor, la gracia y la misericordia de Cristo Jesús sea en todos ustedes amados hermanos, amén.

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