Editorial 481 - Los cinco sentidos de la percepción: el tacto.
- Cuerpo Editorial
- 22 jul 2023
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Glorificado sea el Santo nombre del Padre, en el nombre de nuestro SeƱor Jesucristo. AsĆ mismo, bendecimos a nuestros amados lectores que tengan rebosante en su espĆritu el amor, la gracia, la paz y la sabidurĆa de nuestro SeƱor Jesucristo, amĆ©n, acĆ” en MĆ©xico les enviamos un abrazo espiritual y muy fraterno.
Nuestro amado Dios, Creador del cielo y la tierra y todo lo que en ellos hay y Padre nuestro por la gracia de la sangre de nuestro Señor Jesús derramada para limpiarnos de todo pecado consideró crearnos a Su imagen y semejanza en cuanto al poder de percepción con el mundo exterior, pues también el Padre posee estos sentidos y aún mÔs y perfeccionados.
Entre estos, hoy toca hablar del tacto, este sentido que nos permite constatar de ārealā y āexistenteā todo contacto fĆsico y tangible. Lo que a veces no damos crĆ©dito con la vista ni con el oĆdo, olfato u oĆdo tenemos que tocarlo para que la mente incrĆ©dula tenga la certeza ante lo que percibe que es cierto. Tocar algo tambiĆ©n nos presenta una delicia, un gusto, un placer y una emoción de dicha para con la cosa o persona que palpamos.
Tocar, por ejemplo, un coche nuevo de agencia tan pronto lo adquirimos, abrazar a una amistad entraƱable, saludar a un familiar, besar y acariciar al ser amado son manifestaciones vĆ”lidas por la Deidad de recibir sensaciones agradables por este medio. Hay otras situaciones donde este sentido se ejerce de manera impropia, por ejemplo: en el hurto de cosas de valor ajenas, en obsesiones por fetiches fĆsicos, en la avaricia de poseer algo, en los crĆmenes debido a asaltos por tocamientos inapropiados, etcĆ©tera.
Pero sabemos que no es por lo fĆsico por lo que se escribe este editorial, sino por el aspecto espiritual. El tacto espiritual se manifiesta en el alcance que el alma tiene sobre otras: cuando las toca, se apropia de ellas: su mente, su cuerpo, su voluntad. Tocar a una persona en su intimidad espiritual permite que sean arrastradas a placeres extraƱos y perversos. Tener un contacto espiritual con otros que no sea a travĆ©s del EspĆritu Santo es muy peligroso, porque implica ejercer un poder que corresponde solo a Dios.
Cuando un ser humano engaƱado por su perversión, arrogancia, ignorancia y rebeldĆa se toma atribuciones de Dios sin ser Dios, los dĆ©biles caen seducidos por estos tocamientos prohibidos y se convierten en esclavos y acólitos perdidos para siempre. Por eso no debemos abrir nuestra alma, en oĆdo, vista y tacto a seres extraƱos. Considere todos los tipos de fanatismos, perversiones, obsesiones y seducciones que pueda recordar. TODOS tienen el mismo esquema: no entienden razones, estĆ”n atraĆdos ciegamente, su placer es tal que nada mĆ”s les satisface, estĆ”n amarrados y no tienen mĆ”s voluntad que la de ser usados al antojo de su captor espiritual. Mencionan todo tipo de torpezas que implican sumisión y arrastre total. Viendo no ven, oyendo no oyen y pensando no entienden.
Los vicios caen en esta categorĆa. Las perversiones sexuales tambiĆ©n, asĆ como ciertas patologĆas psiquiĆ”tricas, obsesiones compulsivas por una organización, persona, objeto, ideal o situación tienen a estas almas enfermas de placer de sentir tocar āel cieloā, āel clĆmaxā, ālo mĆ”ximoā hacer āfĆsicoā todo pensamiento criminal tambiĆ©n, el materializar su idea locaā āhacer realidad sus sueƱosā.
Por eso el SeƱor JesĆŗs renunció hasta la muerte, porque el tacto carnal querĆa hacer de las suyas. Y por eso dijo: āSobre toda cosa guardada, guarda tu corazón porque de Ć©l mana la vidaā
Podemos hallar ciertos versĆculos al respecto:
Job 6:7 Las cosas que mi alma no querĆa tocar, son ahora mi alimento. Este versĆculo se cumple cada vez que la gente sin Cristo reflexiona sobre sus excesos carnales en cualquier aspecto, pero sabe que no depende de sĆ misma ya, es cuando sabe que hace mal y se hace daƱo, pero no tiene la cabeza frĆa para recordar que hay solución en invocar el nombre de Jesucristo. El dolor, la angustia, la amargura, la imperfección y la decepción desfilan en la conciencia, mĆ”s en algunos el orgullo puede mĆ”s y a pesar de eso la cauterizan y continĆŗan en su camino a la perdición. Otros pocos dan vuelta de timón y buscan ayuda en Dios a travĆ©s de Jesucristo, SeƱor nuestro.
NĆŗmeros 19:22 Todo lo que el inmundo tocare, serĆ” inmundo; y la persona que lo tocare serĆ” inmunda hasta la noche. Dios estableció reglas fĆsicas para que Su pueblo procurase estar sin mancha en este mundo como un preludio a lo que serĆa mĆ”s adelante. Lo que Dios no creó y no permitió es inmundo porque no tiene Su sello de calidad ābueno para el hombreā. Cuando un alma se esmera en hacer o tocar lo que Dios no permite se hace inmundo y si no se corrige se pierde y luego se condena.
Job 20:6-7: Aunque subiere su altivez hasta el cielo y su cabeza tocare las nubes, como su estiĆ©rcol, perecerĆ” para siempre; los que le hubieren visto dirĆ”n: ĀæquĆ© hay de Ć©l? En este versĆculo se describe el fin de todo hombre que no cuida el pudor de su alma de no tocar mĆ”s de lo que debe. Nuestra alma natural tiene que tocar todo, aunque en Jesucristo hay prudencia y en el mundo, indecencia.
1ĀŖ Corintios 7:1: en cuanto a las cosas que me escribisteis, bueno le serĆa al hombre no tocar mujer. No es una prohibición, sino un anhelo a varones que deseen consagrarse enteramente a Dios y no porque sea pecaminoso o inmundo, sino porque serĆa un distractor en la misión espiritual. O dĆganme ĀæquĆ© soldado lleva a su mujer al cuartel o a la batalla para tenerla cerca y disfrutarla? ĀæNo es acaso tonto? O algĆŗn mĆ©dico a su mujer la toma en plena consulta o cirugĆa Āælo hace? Entonces, debemos comprender que nuestra mente y conciencia deben mantenerse puras y concentradas en los quehaceres espirituales y no aƱorar materializar placeres corporales.
Salmo 91:10: No te sobrevendrĆ” mal, ni plaga tocarĆ” tu morada. Promesa dada por el Padre al SeƱor JesĆŗs en su misión evangelĆstica y ahora extensa a nosotros por cuanto le confesamos. En lo espiritual, nuestra alma se guarda de querer tocar cosas corruptas fuera de la fe y con el tiempo con la guĆa del EspĆritu Santo a decir no a todo intento de hacer caer en tentación.
Mateo 14:36: y le rogaban que les dejase tocar solamente el borde de su manto; y todos los que lo tocaron quedaron sanos. En Jesucristo, es lo que debemos materializar y anhelar con fe tocar. No que Jesucristo sea visible, sino que nuestro testimonio sea el que Jesucristo es real a travĆ©s de sus siervos que damos testimonio de Ć©l en palabras y hecho. Que nuestra alma desee tener contacto con nuestro Salvador en nuestro interior y tengamos comunión total con Ć©l dentro de nosotros en nuestro corazón. Esta es la fe que nos permite creer sin necesidad de tocar algo fĆsico en la carne, pero sĆ se hace presente en lo espiritual.
Hechos 1:7: no os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad. En este versĆculo, el SeƱor JesĆŗs pone un freno al alma ansiosa de querer saber todo sin freno o cordura. Con esto, se evita caer en las artimaƱas lingüĆsticas que estos seres del mal usan para atrapar incautos sobre misterios, profecĆas o revelaciones. Tener contentamiento y administrar lo que se nos da, es en lo que nuestra alma debe ocuparse.
1ª Juan 5:18: Sabemos que todo lo que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca. En Jesucristo somos guardados de ser inmundos y que nuestra alma se empuerque en deseos mortales. Obviamente hay un crecimiento, pero tampoco es que caigamos en condenación, sino mÔs bien en aprendizaje y disciplina. Asà como nuestro amado Cristo no cayó en las tentaciones, promesa hay para nosotros si permanecemos fieles de también ser guardados.
En conclusión, amados hermanos y lectores, cuidemos que nuestra alma quiera tocar mĆ”s de lo que le es lĆcito (en cuanto a lo que el nuevo pacto nos establece (no en lo que rudimentos humanos, falsos moralismos o religiosidades o libros mundanos) porque el tacto en el sentido espiritual es lo que mĆ”s se batalla en controlar. Toquemos a Cristo en nuestra vida en nuestro interior, dĆ”ndole toda honra, gloria, poder, majestad por los siglos de los siglos, teniendo comunión con Ć©l y Ć©l cenando con nosotros y nosotros cenando con Ć©l. AmĆ©n.
Que el amor, la sabidurĆa, la paz y la gracia del SeƱor JesĆŗs sea en ustedes amados hermanos, amĆ©n.



