Editorial 568 - ¡El Padre sí contesta las oraciones!
- Cuerpo Editorial

- 22 mar
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Que la gracia, paz y amor del Señor Jesucristo sea en todos ustedes, amados hermanos, en su espíritu, amén.
¡Oh, es una gran verdad, amados hermanos! Pero sucede que tanto el diablo como el mundo hacen creer que Dios ha olvidado oír o se ha hecho sordo para no oír. Esto es una blasfemia y es una calumnia contra el Creador, acontece que muchos insensatos lo creen y pregonan sin prueba alguna. Necios, ignorantes y soberbios, esperan que Dios venga en su auxilio sin ellos siquiera tener en su mente a Dios como Dios. Y qué decir de nuestro Señor Jesucristo, el Autor de la Vida a quien ni siquiera ponen en su lista de seres vivientes.
Pero a la hora de la justicia, la disciplina, la prueba, la calamidad y la errónea decisión de sus torcidos caminos injurian el Santo Nombre del Señor y aseguran que porque no cumple con sus caprichos no existe. ¡Cinismo puro al por mayor!
Pero nuestro Padre SÍ oye las plegarias, el hermano que escribe es testigo presencial y vivencial de esto. Hay que invocar el nombre del Padre mediante el Señor Jesucristo, de todo corazón, fruto de labios e inspirados por el Espíritu Santo o bien con toda su mente, con todas sus fuerzas, en el momento difícil. Clamar, rogar y pedir es lo conducente ante Quien es Señor y Creador y el Rey de Reyes Heredero de todas las cosas también contesta las invocaciones a Él.
También nuestro Maestro, Obispo y Salvador tiene asuntos que le competen y por tanto, puede pedírsele derecho de audiencia de modo espiritual con los mismos lineamientos: fe, corazón, mente y mensaje explícito.
“Pero es que ya no contesta” murmuran muchos. Pues es que no tienen fe, no quieren creer y menos obedecer. Consideran que es una pérdida de tiempo, una humillación que atenta contra su crecido ego y estos superfluos cómo se van a dignar a rogar. Ellos se creen merecedores de todo a cambio de nada; pero si el mismísimo Dios Padre no se toma tales atribuciones por amor (es decir, Él merece la honra, poder y alabanza por Quien es y nadie puede siquiera alcanzar su Majestad) ¿cómo esta manada de bestias actitudinales orgullosas se cree con tal virtud?
Nuestro Padre, a la verdad, siempre está expectante; más a través del Señor Jesús con fe y creyendo y sabiendo que Él puede hacerlo lo hará: en pocas palabras Él busca que la Humanidad confíe en Él, deposite en Él toda su esperanza, vida y amor y Él en consecuencia es el Hacedor de toda Bondad de la Creación.
De buena gana y con toda confianza invoquemos a nuestro Padre porque Él no hará otra cosa más que el bien para quienes le claman, le creen y le aman. Y el nombre del Señor Jesús es eficaz para asegurar la audiencia. Solo paciencia, amor y fe y todo está hecho. ¡Garantizado! El mismo Espíritu nos muestra cómo pedir para recibir a tiempo el satisfactor de nuestra necesidad de lo Alto.
Que el amor, la gracia y paz del Señor Jesucristo sea en su espíritu, queridos lectores, amén.




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