Editorial 587 - Principados y potestades
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- 2 ago
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Actualizado: 4 ago
Amados hermanos nuestros, que la paz, gracia y amor del Señor Jesucristo sea con ustedes, en su espíritu, amén.
Ya se ha comentado en anteriores editoriales y blogs sobre el conocimiento de estos entes espirituales que tienen impacto en el devenir de la vida humana. En este sencillo editorial podemos mencionar por el Espíritu Santo que su existencia obedece a una serie de razones de ejecución de tareas,
Estos entes también son denominados gobernadores de los aires porque su influencia tiene que ver con las cosas que suceden en nuestro planeta.
Cuando pedimos que se ore por las autoridades y por los países es porque dichas instituciones humanas son movidas y convencidas por estos poderes espirituales que tienen a dictar su esencia y pensamiento. La “cultura” y “tradición” no son más que meros reflejos de actitudes que cada nación toma, cada civilización y cada etnia y grupo humano grande.
Por eso es que muchos países tienen problemas con la idolatría, otros con la matanza y otros con la envidia y el deseo de quitar al prójimo lo que le pertenece para tenerlo. Cada cuestión conductual del alma y carne están inspirados por las acciones a través de las generaciones de manera natural y socialmente es correcto. Con el tiempo, aprovechando que la maldad se multiplica y estos cambios conductuales se empeoran con el devenir de las generaciones.
Por eso Jesucristo declaró: “mi reino no es de este mundo”, por cuanto la iglesia tendría que tener una territorialidad, una influencia física, una soberanía, un orden de gobierno humano y por tanto económico, una lengua. ¿Imagina usted que el evangelio sea una constitución letrada? Entonces el Espíritu Santo tendría que fungir como ente gobernante exterior, el Señor Jesucristo no podría abandonar la Tierra para sentarse en el trono a la diestra del Padre.
La iglesia no puede materializarse de esa forma. Así el Señor ascendió y descendió en su lugar el Espíritu que a través de las cartas epistolares nos ha movido a través de siete espíritus desde aquella ascensión hasta nuestros días y los que faltan hasta su regreso cada vez más próximo. De esta forma, no se atan estos espíritus, potestades de Dios que rigen a los hombres no por territorios, lengua o etnia, sino por épocas y porción del Espíritu Santo que tengan. Por eso hay vencedores en cada época, porque comprenden y exceden los requerimientos mínimos según su tiempo y acción encomendada.
El mundo necesita fronteras, cada potestad de nación quiere lo suyo y no necesariamente a Dios. Así como han existido naciones estilo Abel, nobles y pacíficas, también las del tipo de Caín, perversas y llenas de maldad. Por eso antes, cuando Dios habló a las naciones, habló a esas potestades, a esos principados que engañan y seducen multitudes: Babilonia es de las peores y, a pesar que la civilización humana fue desterrada en la Tierra, sigue con la religión heredada por los romanos hasta su final en Apocalipsis.
Oremos por nuestra nación, pueblo, estado, región, provincia, departamento, municipalidad, condado, ayuntamiento, ciudad e incluso vecindario. Cada asentamiento humano ante los ojos de Dios tiene una presencia que debería estar sujeta a Él.
Que el amor y la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea en ustedes, amados hermanos, amén.




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