Editorial 589 - Todas las cosas me son lícitas…
- Cuerpo Editorial

- 16 ago 2025
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Amados hermanos nuestros, que la paz, gracia y amor del Señor Jesucristo sea con ustedes, en su espíritu, amén.
Bendecidos hermanos: esta cita de 1ª Corintios 6:12 es bastante socorrida para darnos libertad de pensamiento y acción en muchos contextos. Sin embargo, conviene a los intereses del Reino hablar de este verso en dos partes diferentes, para comprender el sentido de significado de las 2 frases que lo componen y luego y el valor del conjunto de ambas, siempre en aras de edificación espiritual.
Cuando nuestro amado hermano Pablo, apóstol consagrado por Jesucristo para hablar a los gentiles de su palabra de vida escribió esto inspirado por el Espíritu Santo, lo hizo en un contexto de autocrítica, de análisis profundo y meditación extrema con la mente de Cristo de diversos asuntos terrenales.
En primer lugar, el apóstol Pablo habla de una libertad total para actuar y no tener miedo o temor alguno, dudas sobre el ejercicio o no de acciones en el día a día. Pareciera que no hay límite en la acción que un creyente pudiese realizar en el mundo.
Sin embargo, la frase solo obedece a cumplir el mandato espiritual de predicar, dar testimonio y convencer de la verdad a la nube de testigos que nos circunda. NO tiene influencia en la humana manera de vivir. Es decir, no dar permiso de actuar como paganos, mundanos o vieja criatura, viviendo conforme al mundo.
Dado que el mundo es hipócrita, mentiroso, falso, moralista, religioso y fatuo siempre tendrá un argumento -falaz, pero al fin argumento- para tratar de desestimar toda obra de Dios cuando ve en los creyentes errores. Previamente el apóstol Pablo escribió de problemas terrenales entre los hermanos, actuaciones nada aplaudibles y pensamientos libertinos que no son modos de agradar a Dios y convencer a los hombres de la Verdad.
Entonces “todo me es lícito” significa que, en los asuntos tocantes al Señor no hay restricción de acción: si una autoridad prohíbe evangelizar en público, se hará conforme al Espíritu, si una ley pretende impedir convivir entre hermanos, se buscará sacarle la vuelta. Si una persona se opone a que el evangelio sea anunciado, por el Espíritu se sabrá qué hacer, a dónde ir y qué decir para cumplir la Voluntad de Dios antes que la de los hombres. Se hará lo que tenga que hacerse para ser hijos obedientes.
Pero no para pretender tener una ligera y libertina manera de vivir, como si Cristo no hubiese sido predicado y creído. Esta palabra no permite actuar como el mundo para “caer bien”, “estar en la onda” o “pasar desapercibido”. De ninguna manera.
En otras palabras, el pragmatismo de decidir sobre qué es lo bueno delante de Dios, aunque sea incómodo para el mundo; lo que el Padre espera y no si causa ámpula en el oído de pecadores; lo que no es correcto para los hombres, pero está justificado para nuestro Dios.
Amados: seamos libres, pero sabios; astutos, pero mansos, propios, pero no cobardes; firmes y fuertes. Estamos ciertos que este mensaje les será de mucha bendición y meditación por el Espíritu Santo de Dios.
Que el amor y la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea en ustedes, amados hermanos, amén




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