Editorial 591: El adversativo PERO contra la Voluntad de Dios
- Cuerpo Editorial

- 30 ago 2025
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 16 sept 2025
Buenos días hermanos, que la paz y la gracia de Nuestro Señor Jesucristo sea con todos ustedes amén.
Nosotros los seres humanos siempre tenemos a bien dialogar con otros seres pensantes como nosotros en cualquier circunstancia por cualquier tema y en diferentes contextos. La situación ocurre cuando hay una desavenencia, es decir, cuando uno piensa otra cosa y el que escucha, piensa lo opuesto o distinto. El punto es que en la relación de no estar de acuerdo no implica que tengamos que ser enemigos, simplemente es un desacuerdo.
De manera que utilizamos el adversativo “pero” para contraponer el punto que se está discutiendo y que se está dialogando y esto lo hacemos, por ejemplo, cuando alguien dice “vamos a trabajar más horas”, “pero, ¿por qué?” Ahí se está cuestionando la opinión a la afirmación de trabajar más tiempo. Esta oposición es natural, pero en el ámbito espiritual tiene que ser controlada, porque quien da la afirmación en este caso es el Padre, cuando pone Su Voluntad y su palabra, y cuando el Señor Jesucristo pone sus mandamientos y sus leyes y nosotros nos contraponemos al decir: ¿por qué? o “pero” y esto es en lo que tenemos que tener mucho cuidado.
El Señor no busca opinión al respecto ni consenso: busca obediencia, y nosotros no tenemos ningún argumento para poder desvirtuar lo que el Señor pretende y quiere hacer en nosotros. Por eso en la escritura está el texto que dice ¿quién es aquel que puede redargüir a Dios de pecado?. Eso significa esa frase: nosotros no tenemos la potestad de utilizar el pero contra Dios; sin embargo, Dios sí puede utilizar el “pero” cuando cuestiona nuestras acciones.
Por ejemplo, que alguien diga: “quiero ser rico para darle dinero a los pobres”, Dios en su sabiduría dirá: “pero ¿quién te encomendó a ti esa tarea? Porque Yo creo a los ricos para tal propósito y sé quién es el que pueda realizar esa función”. Entonces, nosotros no podemos argüir que sabemos o somos conscientes dado que nuestra conciencia o sabiduría nada son en comparación con las que tiene Dios.
Es por eso amados hermanos que tenemos que ser muy cuidadosos al momento de utilizar el adversativo “pero”. Cuando queramos cuestionar un hecho al Señor, quien nos ama tanto que permite que lo cuestionemos, cuando Él determina o decreta una cosa y a nosotros no nos parece, pues podemos decir “pero”; aunque no vamos a esperar necesariamente que el Señor cambie Su voluntad al respecto porque como Él es el Eterno, Él es Omnisciente y Omnipresente, Él conoce el trasfondo total, el contexto verdadero sobre las situaciones y nosotros no tenemos nada más que confiar en Él, esto es otra prueba de fe que tenemos.
Y es lo que precisamente el enemigo busca: desvirtuar la confianza que tenemos en Dios para preguntar y no una confianza para que nosotros impongamos a Dios nuestra voluntad, puesto que lo que hay que atender es la voluntad de Dios y no la nuestra. Entonces el mensaje hermanos es que pues seamos prudentes, seamos sabios, si algo no nos parece, podemos preguntar de nuestra vida, nuestro entorno, nuestra persona y con base en eso hacer las preguntas correctas y el Señor nos dará respuesta, pero de cualquiera manera no esperar a que si alguien cuestiona al Señor y le pone “pero” es una permisión para no cumplir con Su voluntad, eso es muy diferente porque eso ya se cae en desobediencia. El “pero” es para buscar una verdad o una razón, a lo sumo, jamás va a ser una frase permisiva para desobedecer, desoír, desatender e ignorar.
Que el amor y la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea en su espíritu amados hermanos, amén.




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