Editorial 593: La independencia
- Cuerpo Editorial

- 14 sept 2025
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Que la paz y la gracia de Nuestro Señor Jesucristo sea con todos ustedes amados hermanos, en su espíritu, amén.
En México se ha llegado septiembre, en cuyo alcance temporal se celebra la tradición histórica de conmemoración de un aniversario más de su independencia de acuerdo a registros dados de los hombres.
Así como esta soberanía, cada país tiene su propio tiempo de celebración de liberación de un yugo impuesto por otra nación o dominio. En mayor o menor medida, la sociedad de estos países rememora este evento cultural, político, económico y militar. Gestas, héroes, epopeyas y relatos -maravillosos unos y fantasiosos otros- mantienen el espíritu de identidad con el cual las nuevas generaciones se empapan.
Es revelador e importante que las generaciones sepan el contexto histórico con el cual se decantaron los hechos de liberación registrado, puesto que independientemente de la precisión de hechos, veracidad de evidencias y exactitud en la narrativa se sabe que se sublevan quienes han padecido de opresión por mucho tiempo. Nunca un individuo que se considere digno puede vivir siempre sometido. En algún momento su alma le inspirará a querer cambiar y sueña con experimentar el miedo de ser libre. De ahí surgen caudillos, líderes y hacedores de ese cambio social.
Pues en lo espiritual sucede el mismo fenómeno, sólo que muchísimo más importante que el plano físico. ¿Por qué? Porque las naciones, como la vida del hombre hoy son y mañana no. No era y ahora es.
El hombre busca su independencia de sus padres, de las responsabilidades, de lo difícil y lo complicado. Cree la humanidad que las cosas de Dios son difíciles e imposibles y por lo tanto busca independizarse de ellas. Pero esto es un craso error porque el enemigo aprovecha esta pereza humana para convertirla en rebeldía, que termina condenando a muchos.
Cierto es que la independencia por la cual toda alma debe luchar es precisamente contra el yugo del mundo, las filosofías humanas, y los deseos de la carne que llevan a la perdición pues no tienen como camino seguir y obedecer a Cristo.
Toda vanidad debe ser estudiada a fondo y arrancada de raíz para no dar tiempo a que luego sea una plaga difícil de erradicar. Esa es la lucha de independencia que hay que librar y ganar, aunque no en nuestra propia fuerza y mano sentimiento o creencia, está escrito que no es por obras, sino por fe.
La fe en el Capitán de nuestra vida: Jesucristo. Él sí puede librar las batallas, planear la estrategia y eventualmente lograr la victoria en los diversos episodios de desencuentros durante nuestra existencia. Eventualmente, la confianza total en el criterio liberador del Señor, Maestro y Salvador de nuestras almas es la mejor acción de voluntad nuestra que podremos hacer por cuenta propia.
Rogamos al Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo que muchos esclavos y marginados en lo espiritual, añoren con todas sus fuerzas por sentir en su alma los vientos de la verdadera libertad, sueñan con no cargar más esos yugos que el pecado impone y luchen para que sus cadenas sean rotas.
Muchos quieren celebrar su independencia del mundo opresor: que el Señor Jesucristo los lleve al encuentro con el Padre en la eternidad, amén.
Que el amor y la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea en su espíritu amados hermanos, amén.




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