Editorial 595 - ¿Qué tan difícil es confiar en Dios?
- Cuerpo Editorial

- 28 sept 2025
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Actualizado: 29 sept 2025
Que la paz y la gracia de Nuestro Señor Jesucristo sea con todos ustedes amados hermanos, en su espíritu, amén.
Como se leía en el anterior editorial, una persona en extrema necesidad vuelca todo el poder de su fe en lo que cree que es lo que le ayudará. En el caso específico de los creyentes, en nuestro Padre y en nuestro amado Señor Jesucristo.
Sin embargo, es de resaltar en estos tiempos que la fe comienza a diluirse y el amor a enfriarse. Por tanto, la esperanza a perderse.
¿Por qué? Por principio de cuentas, porque está escrito que el amor de muchos se enfriará conforme se acerca el día grande, cuando el Rey de reyes y Señor de señores regrese a tomar posesión de lo que es suyo. Además, porque el mundo y el diablo, además de la propia debilidad humana, hacen que las generaciones sean más susceptibles a las sutilezas pecaminosas del mundo.
De esta manera, se hacen las sociedades más materialistas, más apegadas a su propio pensamiento y menos dispuestas a comprender el ambiente espiritual de todo. Las tecnologías y descubrimientos dan una falsa sensación de seguridad y las palabras elocuentes y dulces de diferentes líderes de opinión adormecen las conciencias.
Las iglesias, cada vez más infestadas de doctrinas de demonios. Se hacen uno con los enemigos de Dios en consejos mundiales, moralizan la eficacia del poder del Espíritu, a quien entristecen al no dejarlo fluir como conviene.
Los líderes espirituales, cada vez más ambiciosos, perversos, entregados a sus propios placeres y locuras, tienen a las congregaciones como sus empleados, sirvientes y aplaudidores y estos con los ojos cerrados confían en el hombre, en lugar del Cordero.
Los mismos creyentes, cada vez más ignorantes en los asuntos del reino, ya no leen la escritura y se dedican a oír mensajes prefabricados, que las redes sociales les prediquen, no crean en milagros ni en los ministerios de Jesucristo. Confían en aplicaciones y se congregan para guardar apariencias y moralismos que desafían los mandamientos de Cristo.
Entonces ¿es difícil confiar en Dios? Para ellos, los que dudan y confían en lo material, ciertamente sí. Los que no leen y fingen, es imposible confiar en Dios, en alguien a quien no ven, no creen y no sienten. Pero los que procuramos con celo y dificultad -porque la lucha contra la carne, el mundo y enemigo no hay cuartel- seguir los pasos de nuestro Salvador, Señor y Maestro, no es difícil ni imposible.
La escritura nos enseña y edifica, el Espíritu Santo nos revela y lleva al verdadero conocimiento y nuestro Padre nos otorga el crecimiento, debido a la obediencia a Jesucristo Su Enviado.
Es muy sencillo saberlo y entenderlo, más llevarlo a cabo es un sacrificio de amor, fe, esperanza, fidelidad, paciencia y fortaleza. Por eso es necesario que se renuncien a ver con los ojos espirituales. Por eso hay que confiar en Quien no se ve, pero desde los cielos nos cuida y así dejar que nuestro Señor reine en nosotros y caminemos sus pasos sin chistar y sin titubear. Seamos fuertes, valientes y contestemos satisfactoria y positivamente esta pregunta.
Que el amor y la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea en su espíritu amados hermanos, amén.




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