Editorial 613: Los sueños
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Paz y gracia sea en todos ustedes, amados hermanos, en su espíritu rebosante, amén.
Mucho se estudia de los sueños.
Desde los tiempos antiguos, el hombre tiene sueños. Muchos tipos, varias funciones y diferentes interpretaciones. Desde la astrología hasta la medicina, pasando por intentos de atisbar un reino no físico y artes de adivinar, lo cierto es que esta actividad dista de ser dominada por el hombre.
Al respecto, comentar que hay diferentes tipos de sueños, los cuales tienen distintos tipos de origen. Una mala digestión, una manifestación oculta de querer ser o proyectarse, algún mensaje premonitorio, una vivencia paralela de lo que se quiere o pretende ser, la revelación de alguna concupiscencia o gusto maloso, como también revelación de Dios, pero este tipo de sueño era cuando no había Espíritu. Ahora, en el Espíritu, son visiones, pero esto es otro tema.
De modo que, los sueños deben ser analizados, sobre todo si parecieran imposibles, ilógicos, a la luz del Espíritu para ver su aparición en la mente de los creyentes.
En el mundo, cómo están muertos y no tienen al Espíritu Santo en ellos, es como le dan un enfoque variocolor a este fenómeno. Surgen pseudo ciencias, artes demoníacas de interpretación adivinatoria y abuso de confianza al recitar sucesos para atrapar a mentes indoctas, necias, débiles e ingenuas.
Por ejemplo, en Job 7:14 se menciona que ciertos sueños asustan y ciertas visiones aterran. Son las pesadillas: momentos incómodos, escenarios indeseables, miedos hechos “realidades”, inseguridades manifiestas y golpes a la mala conciencia.
Para quienes se auto engañan existe Eclesiastés 5:7, donde la autocomplacencia, el escape de la realidad, la fabricación de un alter ego, la creación de un personaje alterno y por qué no, se forjan maldades y se construyen obras del mal también tienen lugar en esa fábrica de mitologías y los vasos de maldad hallan un caldero amplio de maquinar su pecado.
Y es precisamente que Dios, advirtió a su pueblo de cuidarse de esos soñadores de sueños, que pueden fingir hablar en nombre de Él, o de algún ente idolátrico, demonio o su propia locura perversa. En Deuteronomio 13:1 y versículos subsecuentes, Jehová explicó cómo operan los que engañan dizque obtienen información por sueños.
También, quienes piden por el Espíritu en revelación por sueños les puede ser revelada alguna verdad, despejar alguna duda, evitar un peligro, tomar una decisión o ir o estar en cierto lugar, momento y hora, Mateo 2:12, es solo bajo ciertos contextos y porque es imprescindible así ocurra. No es todos los días ni para cada ocasión, es solamente en momentos importantes de la vida de los creyentes y personas de quienes el Padre tiene misericordia.
Esto es un don del cielo, no de la tierra, ni de los hombres, ni de abajo. Es un don de Dios y del Espíritu Santo, como Joel 2:28 lo declara, así que el enemigo solo engaña y simula, pero no tiene potestad sobre esta actividad. Antes bien, los anatemas que usurpan esta función tienen ya su lugar en el lago de azufre asegurado, porque estorban al camino de la fe y la comunicación.
También los de puro corazón, por nuestro Señor Jesucristo pueden ver a Dios. No confundir este don con el de la profecía, porque la profecía es más para señales de gran magnitud. Son mensajes precisos para más de una persona; en cambio el sueño es más personal o de comunidad más pequeña.
Si alguien desea tener este don, bien puede pedirlo al Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, pero debe guardar su corazón y mente para el Señor. Debe abstenerse de contaminar su santidad y pureza en cosas mundanas que nada aprovechan y sí tiznan. No contaminar su mente con falacias ni sabiduría hueca, sino lo que el Espíritu le revele a escudriñar.
Además, el Señor se provee con hermanos ya con el don que deben trabajarlo y ejercitarlo para Cristo tan pronto sean confirmados en esto. Nuestra realidad es Jesucristo y, cuando él venga, ya no habrá necesidad de soñar, porque a su llegada y en su reinado, el fin ya es y es cuestión de tiempo que la eterna realidad suceda.
¿Cómo soñar si nuestro futuro es la redención?
Que el amor y la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea en su espíritu amados hermanos, amén.




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