top of page

Editorial 615: El reloj del “Fin del mundo” o “juicio final” 

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • hace 24 horas
  • 3 Min. de lectura

Que el amor, gracia y misericordia de nuestro Señor Jesucristo sean plenos con todos ustedes amados hermanos, en su Espíritu, amén.

Dentro de las características negativas del ser humano está pretender emular la sabiduría, inteligencia del Santísimo Dios en la lectura de los tiempos. El hombre, tan lleno de conocimiento terrenal, físico y rodeado de tecnología e inteligencia artificial cree que tiene elementos para discernir el desarrollo de los tiempos en lo social acerca de lo porvenir.

Existe, además de los fraudes narrativos de “expertos” que traducen e interpretan a muertos desde hace ya cerca de 700 años en el caso de uno y una mujer fallecida hace un par de décadas como gurús o adivinadores, horóscopos y oráculos según la civilización antigua que se trate – griega, china, mexica, entre otras- y artes informáticos como aplicaciones que sustituyen a los visores de la bola de cristal, hay que agregar ahora a un cúmulo de expertos, premios nobel y científicos que han desarrollado un supuesto reloj que mide la entropía social (o sea, el grado de cercanía de un hipotético colapso de la sociedad tal como la conocemos). Se creó en 1947 tras el cese de las hostilidades de la segunda guerra mundial, siendo parte de su club selecto el desarrollador del relativismo de origen judío, el desarrollador de la bomba atomica, entre otros científicos.

Como puede entenderse, son insulsos modos de interpretar los tiempos -aunque estos sabios en su propia opinión “dicen” no es adivinar, sino poner a reflexionar sobre lo peligroso que se pone el ambiente mundial en diversos criterios- sin importar las excusas que ponen para justificar sus fechorías falaces, perversas e impostoras.

El único con la sazón de determinar el devenir de los tiempos es el Padre, y ahora también nuestro Señor Jesucristo sentado ya a la diestra del Sabio y Único Dios Vivo. 

De hecho, al respecto, el mismo Señor Jesús fue molestado, estando en la carne, por sus enemigos, quienes se jactaban de conocer los tiempos proféticos para el pueblo judío y despreciando a Cristo por su humildad y pobreza, mas procurando tentar a su inteligencia y sabiduría sobre la exigencia disfrazada de petición de una señal de los cielos de que él era quien decía ser, es decir, justificase su presencia y esencia delante de ellos, somo si ellos fueran el patrón tiempo en carne.

La respuesta de nuestro Señor y Salvador es impecable, hallada en Mateo 26:1-4:

Vinieron los fariseos y los saduceos para tentarle, y le pidieron que les mostrase señal del cielo. Mas él respondiendo, les dijo: Cuando anochece, decís: Buen tiempo; porque el cielo tiene arreboles. Y por la mañana: Hoy habrá tempestad; porque tiene arreboles el cielo nublado. ¡Hipócritas! Sabéis distinguir el aspecto del cielo, ¡mas las señales de los tiempos no podéis! La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Y dejándolos, se fue.

En resumidas cuentas, el Espíritu Santo nunca revelará a estas personas, quienes nunca invocaron el santo nombre del Señor algún atisbo de verdad futuro. En la libertad de expresión que Dios concede como Dios de bondad (libre albedrío) no se les concede la potestad de discernir la predestinación ni el destino de los hombres.

Mucho menos, tanto el Padre como el Hijo se tomarán la molestia en siquiera oír sus necias atribuciones, deducciones, inferencias, teorías, consejos, amenazas, escenarios y explicaciones, porque es sabiduría humana y, por tanto, llena de podredumbre, vanidad, pecado, soberbia y autoengaños, complacencias, añoros y deseos disfrazados de comentarios.

Como siempre amados nuestros, el camino conducente es a través de la profecía en la iglesia, por eso el apóstol Pablo abogó en cada iglesia nacional o local se levanten profetas para que declaren los asuntos importantes tocantes a los tiempos y no dependa congregación alguna a estas fábulas alarmistas de estos malos y adúlteros de la verdad.

Y si buscan un reloj, he aquí las profecías en Mateo, Daniel y Apocalipsis, si es que se creen tan capaces de interpretar si hará buen clima o no con mirar al cielo, que vean si pueden hallar tesoros de lo que ellos consideran simples textos “religiosos”. Así como el Señor Jesús dejó a los fariseos en aquella ocasión y se fue; así se fue de estos muertos que respiran: subió a los cielos y los dejó, en su maldad de no poder más que adivinar y vaticinar falsos augurios del porvenir.

No se contaminen, amados, sed santos como Él es Santo.

Que el amor, la Gracia y la paz del Señor Jesucristo sea en ustedes amados hermanos, amén.

Comentarios


Si tiene alguna duda, sugerencia o comentario, no dude en ponerse en contacto con nosotros al siguiente correo: lasanadoctrina2014@gmail.com

 2025 Buenas Nuevas, Mty. Mx.

bottom of page