Editorial 620: ¿Por qué la iglesia de Cristo duerme?
- Cuerpo Editorial

- hace 6 días
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Amados de Dios Padre y nuestro Señor Jesucristo: que la paz y gracia de nuestro Salvador y Redentor Jesucristo, estén plenas en su espíritu y rebosantes en su alma, amén.
Sabemos por el Espíritu que son los últimos tiempos, de hecho, cada día que pasa es uno menos que falta para la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo.
También sabemos que está escrito que la maldad se multiplicará y que si los días por venir no fuesen acortados, aún los justos caerían presas del mal y del malo.
Además, conscientes estamos de que no es de todos la fe y no todos los que oyen la palabra serán salvos, que de hecho, solamente el remanente será salvo.
Por si fuera poco, estamos en los últimos tiempos del periodo de gracia de la iglesia y que el arrebatamiento no tarda.
No obstante, preguntamos lo siguiente: ¿Por qué la iglesia de Jesucristo duerme? En algunas naciones más que otras, se ven retos sumamente duros de roer, espiritualmente hablando.
Aunque en algunas zonas hay avivamiento o crecimiento de creyentes, lo cierto es que la iglesia olvida su quehacer como novia del Cordero de guardarse pura y sin mancha.
La oración y la rogativa, la ayuda a los enviados y colaboradores de Dios y Cristo, el testimonio y las buenas obras, la predicación y el modo honesto de vivir son actividades que están siendo reemplazadas por campañas mediáticas en redes sociales, televisión y radio, internet y demás tecnología que implica recursos no pocos.
Muchas congregaciones se podría decir que hacen “algo” pero ¿ese algo está guiado por el Espíritu Santo? ¿No hay interés económico, mercadológico? ¿No hay movimientos políticos y de liderazgos en la carne? ¿No están la fama, la propaganda y la promoción al último grito de la moda?
¿Se transforma la bendición de ser uno más del cuerpo en la credencialización o registro de un donador de diezmos? ¿los prosélitos atrayendo incautos y débiles en campañas que simulan salvación y son sectas perversas?
¿La congregación duerme plácidamente, entre algodones y edredones? ¿Se olvidan del amor, la fe y la esperanza, los frutos y dones del Espíritu para obtener posiciones estratégicas en la corte de la propia congregación?
Esperamos y rogamos en el nombre del Señor Jesús que estas generaciones de nuestro tiempo reaccionen, pues la mies es mucha y los obreros pocos. Mientras él no venga, hoy es un buen día para corregir el rumbo, despertar y seguir trabajando arduamente para nuestro Padre y nuestro Salvador. No desfallezcamos, sino sigamos fieles caminando el camino que es Cristo forjándose en nuestras vidas.
Que la gracia, amor y paz de nuestro Señor Jesucristo sea en ustedes, amados hermanos, amén

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