Editorial 625 - Falso cristos
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Que la paz, gracia y sabiduría de nuestro Señor Jesucristo sean a todos ustedes, amados hermanos, plenos y rebosantes, de olor fragante a nuestro Padre, amén.
En los últimos tiempos está escrito que vendrán muchos falsos perversos simulando ser Cristo, en lo doctrinal o en liderazgo. El Señor Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre y NUNCA ENVIARÁ a alguien que se identifique como materia, nombre o esencia suya. En estos días cierta nación y cierto líder, manipulan las escrituras para señalar que ellos son el heraldo y los enviados. Semejante torpeza y blasfemia son perdonadas porque es necesario que haya estos tropezaderos para depurar y filtrar a los cabritos de las ovejas.
La ovejas somos sordas a estos hijos del mal y por el poder del Espíritu Santo no vamos en pos de ídolos ni ponemos confianza en palabra que no sea la de Jesucristo o ejército que no sea el del Padre que envía en nuestro auxilio por el puro afecto de Su misericordia.
Pero los cabritos, necios e ignorantes, van y vienen, se pierden andando por el mundo en sus veredas de maldad y pecado, rebeldía y concupiscencia, impiedad e inicuidad. Oyen a cualquier voz que les hable bonito, que les diga seductoramente lo que quieren oír y entre ambas partes se auto engañan mediante la cauterización de sus conciencias para no pensar.
Todos estos falsos cristos no son solamente del tipo religioso. También son del tipo académico, político, económico, social, militar, gobiernos, de sindicatos, incluso del orden familiar y vecinal. Todos estos falsos cristos tienen una misión: tratar de robar ovejas, tener una corte y servidumbre que les sirva como si ellos fueran algo importante. Y, a cambio, llenan el autoestima de tales cabritos de adulaciones, palabras lisonjeras huecas, mensajes acomodaticios. Exigen obras para hacer creer que trabajan para Dios.
Muertos, ciegos, sordos, descerebrados y con corazón de piedra. ¡Cuánta desgracia! Líbrenos el Señor de semejante mal. Y que nuestras congregaciones NUNCA PERMITAMOS que estos seres siervos fieles del diablo se entrometan, se infiltren, se hagan presentes.
En el siguiente editorial se hablará de la nación fraudulenta.
Por ahora, al líder de la nación que se ostenta como un cristo, hay que alejarse de esa peste destructora, orar para que si acaso, haya perdón de parte de Dios hacia ese ser humano cuya soberbia obnubila su mente. Mientras tanto, no condenemos y roguemos al Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo nuestros pueblos, naciones y soberanías. Y la mujer que lo envía al matadero, se la entregamos al Señor Jesucristo que la reprenda, pues no actúa conforme al Espíritu, sino por la locura de su vanidad y total desobediencia a lo escrito en el nuevo pacto. Y así todo supuesto pastor que apoye ese sacrílego mensaje engañabobos.
Que la paz, la gracia y misericordia, así como el amor de nuestro Señor Jesucristo sean plenos en su espíritu, amados, amén.

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