Editorial 629: Las pasiones juveniles
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- 23 may
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Que la paz, gracia y sabiduría de nuestro Señor Jesucristo sean a todos ustedes, amados hermanos, plenos y rebosantes, de olor fragante a nuestro Padre, amén.
Queridos lectores, padres en Cristo, pastores de los pequeñitos del Señor en formación a la adultez. Escribimos ahora a ustedes, en el amor fraterno que buscamos siempre compartir cuando sea posible. El tema de ahora, las pasiones juveniles, conforme a lo escrito por el apóstol y hermano Pablo, revelado hace siglos por el Espíritu Santo, cuando dice: “Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor” (2º Timoteo 2:22), además de recordar amoríos prematuros sin la precaución debida de evitar concepciones no consensuadas en la minoría de edad y por acción de rebeldía y falta de inteligencia, es ahora también hablar un poco sobre adicciones a sustancias peligrosas de consumo rápido y fuera del marco legal en todos los países, así como de los famosos retos existentes en redes sociales que cobran no pocas vidas en todo el orbe.
Somos concebidos por obra y gracia de Dios, hechos carne y apartados para Él desde antes del principio de los tiempos, pues el Padre en Su soberana Voluntad así determinó y nadie puede revertir esto.
Sin embargo, al terminar hechos carne cuando nacemos somos sujetos a diversidad de tentaciones y peligros a lo largo de nuestra vida. Por eso, nuestro amado Padre es nuestro Protector y el Señor Jesucristo nuestro Pastor. Además, con la porción del Espíritu Santo a cultivar y dejar de florecer dentro nuestro es como somos sabios y entendidos gradualmente.
El orden de ideas es siempre importante. La lingüística es importante aprenderla, vivirla y enseñarla, porque sin esta no se profundiza en lo que Dios quiere que lleguemos. No como ciencia humana, sino que la Escritura tiene una estructura hecha para que solo los que estén inspirados y guiados mediante el Espíritu descifren estos mensajes divinos ocultos para los filósofos, religiosos, teólogos y cualquier perverso que busquen lucrar con la sabiduría emanada de lo Alto.
Leamos por partes el texto en la carta al joven y también hermano en Cristo, Timoteo: Huye también de las pasiones juveniles. El contexto de esto es 2ª Timoteo 2:19-21:
19 Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo.
20 Pero en una casa grande, no solamente hay utensilios de oro y de plata, sino también de madera y de barro; y unos son para usos honrosos, y otros para usos viles. 21 Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra.
O sea que, para huir de las pasiones juveniles, primero hay que saber ser dignos de pertenecer al Señor. Es decir, que el adolescente creyente no niegue el nombre de Cristo, se sujete a sus padres en todo, lea la Escritura, se congregue y por vocación y decisión sirva al Señor en renunciación a andar en los placeres del mundo.
El versículo 20 señala que hay todo tipo de instrumentos en una casa, de mayor y menor valía y es responsabilidad de cada jovencito decidir qué tipo de valor quiere mostrar al Señor. Esto ya no depende de los padres -siempre y cuando ellos se hayan encargado en la infancia y niñez llevarlos en toda disciplina en el camino de Cristo- Se puede ser de oro y plata (los verdaderamente encaminados en la fe; o madera y barro (testimonio de pobre nivel y en desobediencia al nuevo pacto). Los primeros proyectados a usos honrosos y los segundos no.
El 21 concluye con que los primeros son los escogidos a continuar, los segundos son quienes declinan y prefieren perder el rumbo de su conducta, con la consabida palabra de la paga del pecado es la muerte (no creer en Jesucristo).
Y es así como se da el orden de ideas correcto. Después de esto el adolescente creyente y fiel debe HUIR, es decir, no es una lucha de resistencia, soporte o paciencia. Es un lugar, entorno, ambiente y comunidad no aptos para éste. ¿Quién en sus cabales, al escuchar decir: “¡aquí hay radiación!” no corre despavorido por su vida? ¿Durante un temblor no sale al exterior de cualquier edificación? ¿En crecidas hídricas no sube a lugares altos, o en un incendio lejos de las llamas procurar estar? Por tanto, es también alejarse de esa gente y esos sitios de gente mala ociosa, perversa. No tener contacto físico o virtual alguno con estos. Deshacer cualquier tipo de asociación, relación, comunicación o filiación a personas torcidas de la mente, sin apego natural al cuidado, amantes de la abominación, acólitos del pecado y sirvientes del enemigo engañados a llevar a muchas almas jóvenes a la perdición.
A esa edad y en ese entorno no se puede predicar, no se puede dar testimonio y no es correcto permanecer. Todo animal herbívoro, tan pronto detecta peligro, huye. Puede comer o beber después: primero vivo con hambre que saciado y luego muerto. Así también entre los humanos y más los creyentes, quienes no obedecen a este instinto -dado por el sentido común en los primeros y por el Espíritu en los segundos- están en un grave peligro de caer víctimas.
En consecuencia, huir no es cobardía o miedo, sino obediencia, sabiduría y precaución al APARTARSE DE TODA INIQUIDAD.
Pero, ¿y luego?
¿Qué debería hacer este adolescente que ya cortó con estas personas y ya no frecuenta estos lugares, ni acude a sitios web o sigue en aplicaciones mundanas? Pues lo que dice Pablo, como padre espiritual de Timoteo: “sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor”. En otras palabras, seguir en el camino de Jesucristo, no salirse del camino. Primero el amor, o sea, instruirse más en Corintios; luego la fe, en Hebreos y los cuatro evangelios y la paz, todo el nuevo pacto. Mucho que aprender y sin dejar de invocar con corazón limpio debido a que no dejaron contaminar su corazón.
“Pero yo me quiero quedar, porque tengo una amistad o familiar o alguien ahí en esas cosas”: Eso es rebeldía. No está en uno. Esto es interesante leerlo también:
23 Pero desecha las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas. 24 Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; 25 que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, 26 y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él.
Está en manos del Padre el devenir de esas personas ya presas. No queda más que orar, tener paciencia, esperar y no soltar la gran fe, pues como se estableció es voluntad de cada joven o adolescente. Es decir, NO a tiempo. Esto porque el diablo pone lazos y las víctimas ingenuas, si no tienen un soporte espiritual fuerte o son valientes, o el Señor ya tiene un propósito en algunos de ellos, no escaparán. Así que no funcionan las voluntades humanas, el esfuerzo o el deseo.
Los retos de hacer tonterías o maldades a los preadolescentes y adolescentes en redes sociales es imperioso vigilar. Los padres no deberían soltar dispositivos tecnológicos tan pronto ni dejarlos solos. Los chats, aplicaciones, los videos y las reacciones son muy sutiles, muy seductoras y los niños grandes carecen de filtros y fortaleza cognitiva desarrolladas para estos criminales.
Los sitios web prohibidos de acciones blasfemas, abominables, fornicarias y adúlteras no deben ser accesados de forma alguna, directa o indirectamente. Así mismo canales masivos de comunicación donde ofertan softwares o programas llenos de odio, maldad y derramamiento de sangre profuso romantizan esto luego en la vida adulta, con los consabidos resultados funestos también exhibidos por los mismos medios de comunicación.
Amados padres: en estos tiempos mucho hay que trabajar cuando se tienen hijos. No pueden dejarse a la deriva: no pueden confiar en ellos, sino confiarlos al Señor. Nunca se deja de ser padre y cuando la adolescencia toca a la puerta y comienzan los conflictos, la fe y la oración y no negar al Señor Jesucristo es lo que se tiene que fortalecer. Está escrito que la maldad aumentará, así que, sabiendo esto, fortalecerse en amor, fe y paciencia y a su vez, enseñarlos a que cuando los hijos sean padres, redoblen esfuerzos continuamente y seguir así, hasta que el Señor venga por nosotros. Hasta entonces, nos halle siempre fieles trabajando en esto y muchos menesteres más.
Que la paz, la gracia y misericordia, así como el amor de nuestro Señor Jesucristo sean plenos en su espíritu, amados, amén.

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