Editorial 638: ¿Sirve que el hombre se pierda por ganar al mundo?
- Cuerpo Editorial

- 25 jul
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Amados lectores y hermanos, que el amor, la gracia y la sabiduría de lo Alto, dadas por Jesucristo estén en su espíritu completamente, amén.
Nuestro Señor Jesús, Rey de reyes, Señor de señores y Maestro de la palabra de Dios de entre los maestros, nunca dijo las cosas por capricho, juego de palabras o por demostrarse sabio en sí mismo. Lo que expresó en este texto justamente en Marcos 8:36-37, que leemos nuevamente: 36 Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? 37 ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? Es una explicación y definición de que la salvación es incompatible con la riqueza, poder y fama del mundo. Si se tiene una cosa, no se puede tener la otra.
Los que amen ser alguien el mundo -deportistas, políticos, artistas, académicos, investigadores, líderes, empresarios, sabios, expertos, inventores, etc.- y menosprecien a Cristo por lograr esos objetivos, algunos quizá lo alcancen, pero les llevará en precio su vida y su alma. Al final de sus días, verán que nadie paga por su esfuerzo y lo que sea que acumulen: trofeos, placas, plazas, homenajes, medallas, premios, vítores y aclamaciones, serán recompensas efímeras y no podrán lograr salvar su alma, dado que pusieron su corazón en eso.
Por eso dice en el versículo 37 en forma de pregunta retórica cuál sería la recompensa que pudieran ellos ofrecer a cambio de su alma, una vez entregada al mundo. La verdad es que nada ¿Por qué? Porque todo lo que tienen es dado por el mundo a permisión de Dios. Si ellos piden eso, se les concede. Cabe ahora cuestionar: ¿Cuándo entregaron ellos algo a Dios en amor, en fe, en esperanza, en creer y confiar, en dejar todo y seguir a Cristo? Nada, nunca.
Por eso es la conclusión del texto. Una cosa es que por gracia de Dios tengamos talentos, trabajemos y los perfeccionemos en el Espíritu, los entregamos al servicio de Cristo y seamos bendecidos por ello, que posteriormente destaquemos y seamos testimonio de la Verdad y del Verdadero en el mundo, no aplica que ganemos al mundo, no lo ganamos, sino que lo que se obtiene es predicar a Cristo en nuestros hechos para sorpresa, acicate y vergüenza del mundo que la riqueza de Dios no envanece y la sabiduría de Jesucristo no es vanidad y el poder del Espíritu Santo no está a la venta.
Amados, ese canto tentador de hacer lo del mundo y dejar de hacer lo de Dios, con el pretexto de “ser alguien” es el principio de la perdición del alma. Enseñemos a nuestros críos busquen primeramente el reino de Dios y Su Voluntad y todo lo demás vendrá por añadidura y no al revés, NO ES CONMUTATIVO ESTE PRINCIPIO ESPIRITUAL.
Que la sabiduría, la gracia, la paz y la inteligencia de nuestro Señor Jesucristo sobreabunde en aquellos que lo necesitan, amén.

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