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Editorial 642: Partidos políticos

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • hace 18 horas
  • 3 min de lectura

Amados lectores y hermanos, que el amor, la gracia y la sabiduría de lo Alto, dadas por Jesucristo esten en su espíritu completamente, amén. 

El mundo tiene una constitución multiforme de situaciones, realidades, conceptos y conveniencias que mantienen a la especie humana ocupada en muchos menesteres y afanes, con tal de que no clamen a Dios y dediquen todo el tiempo en atender asuntos de abajo y no los de arriba, siendo el primero de estos el confesar a Jesucristo como el Hijo de Dios, muerto en una cruz y resucitó al tercer día, sentado ahora en la diestra de Dios Padre.

Uno de los afanes terrenales es la política. Esta ciencia social que estudia la manera en cómo los diferentes pensamientos humanos se aglutinan y exponen sus ideales para vivir, gobernar los sistemas de gestión administrativo, económico y militar de las naciones dentro de siglas, logotipos y un edificio donde tienen sus oficinas centrales las instituciones conocidas como partidos políticos.

Estos entes sociales son organizaciones humanas que tienen muchas fuentes de inspiración sobre las cuales basan sus  fundamentos de doctrina: personajes históricos, experiencias e ideales, textos literarios, combinación entre los anteriores, etcétera.

Uno de estos textos es la Escritura. Usan estos grupos humanos ciertos pasajes bíblicos, en parte para atraer personas por mera estrategia, en parte porque realmente se sienten identificados con estos principios espirituales nacidos de Dios.

Pero los partidos políticos, por más que sigan y emulen principios de Dios o Cristo, NO SON LA IGLESIA, NO SON EXTENSIÓN DE LA IGLESIA, porque la iglesia de Jesucristo no puede atender asuntos del mundo, sino los asuntos del reino de los cielos. La evangelización, la fuerza constitutiva de la unidad en torno a Cristo, la oración, el apoyo a los pobres y viudas de las congregaciones, la misericordia en favor de enfermos, desprotegidos, huérfanos, exiliados por causa del evangelio o injusticia, extranjeros en peregrinaje ya son suficientes actividades debajo del sol, como para que congregaciones busquen o financien paladines en áreas de poder humano.

Que Dios ponga y quita reyes no quiere decir que la iglesia promueva el voto o ande en campañas políticas. Jesucristo mismo se especializó en hacer ver que Israel se perdió porque buscó su propia idea de rey. No el que Dios le impuso, sino el que Roma le permitiese. Desde que Saúl fue impuesto por Samuel por orden de Dios ante el pueblo, siempre que los reyes estuvieron apegados y obedientes a Dios oyendo a los sacerdotes y profetas, esa nación tuvo prosperidad.

Pero en cuanto otros reyes desechaban a Dios al torcer su relación con Él al aceptar otros dioses, o en contubernio con ciertos sacerdotes malévolos de callar y perseguir profetas incómodos, ese pueblo padeció.

Y de hecho, Jesús se desmarcó completamente de política, de acuerdos con entes humanos, porque su reino NO ES DE ESTE MUNDO y si el Señor de la Iglesia, en Novio hizo esto, la Iglesia, su Novia, hará lo mismo por lealtad y amor. Así que hermanos, si bien es cierto que cumplir con César es acudir a votar y podamos entre nosotros tomar las decisiones pertinentes para decidir por quién ejercer nuestro voto, no podemos como iglesia hacer campañas políticas. Hay que orar siempre por autoridades electas, sobre todo las que ya ejercen, pero no podemos financiar, en las reuniones de iglesia no se puede hacer proselitismo alguno, porque esto es una blasfemia, dado que la edificación es para que Cristo se forme en nosotros, no para promover a hombres no perfectos -incluso si se trata de candidatos creyentes, las reuniones de iglesia no son mítines-.

Vemos con tristeza cómo en ciertos países de Latinoamérica ciertas organizaciones humanas que se hacen llamar iglesia hicieron lo anterior y ahora la persona la oficina está sola espiritualmente y ya comete imprudencias. Desobedecer y tentar la paciencia del Señor trae disciplina dura. Y esto que pasa en la nación sudamericana deben todas las demás iglesias ver y tomar nota de lo que no se debe hacer. 

Los partidos políticos se encargan de promover ideales; la iglesia en predicar la palabra de Dios a través de Jesucristo. Los partidos políticos tienen militantes y simpatizantes; la iglesia ovejas y niños espirituales. Los partidos políticos tienen héroes y próceres de pensamiento; la iglesia tiene a Jesucristo como fundador y ejerce señorío total sobre esta.

No confundamos y no hay que caer en una gran transgresión.

Que la sabiduría, el amor, la gracia, la paz y la inteligencia de nuestro Señor Jesucristo sobreabunde en aquellos que lo necesitan, amén. 


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