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Editorial 643: Sociedades “liberales”

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • hace 2 horas
  • 2 min de lectura

Amados lectores y hermanos, que el amor, la gracia y la sabiduría de lo Alto, dadas por Jesucristo estén en su espíritu completamente, amén. 

En días muy recientes se ha notado cada vez más la proliferación de esta palabra en muchos entornos: social, económico, político, psicológico, conductual, etcétera.

El mundo, en su afán de actualizar este embuste, crea personajes locuaces, intimidantes y poco sesudos que usan este término para implicar que ellos son paladines de la justicia, equidad y libertad. Crean propagandas y según el ámbito que quieren dominar engañan a los débiles y desesperados que caen en sus redes y luego los programan como prosélitos de maldad.

Sin embargo el ÚNICO Libertador, el Único Libre y Soberano y el Único con la verdad en mano es nuestro Señor Jesucristo. Nuestro Salvador es único Ser con estos atributos y cualquier mortal que se atreva a mencionarse como tal, es blasfemo y mentiroso.

Por tanto, lo que sea que diga y promulgue hay que alejarse de tal embaucador. Nuestro Señor habla de libertad porque éramos esclavos del yugo del pecado, la carne y la condenación. Una vez pagado el precio de la redención, somos hechos salvos y libres para ahora seguir la voluntad de Dios a través de la palabra de Cristo.

Estos falaces hablantines hablan de una libertad de la pobreza, del mal gobierno, de la ignorancia y prometen vehementemente resultados mágicos, evidencias maravillosas y propuestas muy atractivas, pero son solo vanidad y rapacidad. Siempre tenemos que encomendar toda acción en el nombre de Jesucristo y de esta manera seremos cubiertos de estas seducciones destructoras.

No habrá en esta Tierra nunca una paz perfecta, sino hasta el Señor regrese y ahora sí, en plano físico restaure su reino y someta a los enemigos de Dios a sus pies; así que, sin importar el contexto, hay que orar siempre porque el Padre y el Señor Jesús operen y tengan en paz y equilibrio en tal entorno y nunca confiar en palabras de hombres que se ostentan como los solucionadores de problemas.

Amados hermanos, en estos tiempos la maldad y la mentira proliferan como átomos de gases: no podemos ser ingenuos y esperar algo del mundo, porque nos aborrece por haber creído a Dios y a Cristo. Siempre oremos por la victoria, elijamos con fe y confianza y esperemos con esperanza de que seremos oídos y satisfechos

Que la sabiduría, el amor, la gracia, la paz y la inteligencia de nuestro Señor Jesucristo sobreabunde en aquellos que lo necesitan, amén.

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