top of page

Editorial 647: Pruebas de amor

Foto del escritor: Cuerpo Editorial
Cuerpo Editorial
hace 16 horas
3 min de lectura

Amados lectores y hermanos: que el amor, la gracia y la sabiduría de lo Alto, dadas por Jesucristo estén en su espíritu completamente, amén.

Dentro del conjunto de pruebas que un creyente puede tener, está la prueba del amor. El amor no es como el hombre o el mundo lo pinta, es decir, un sentimiento carnal de apapachos, caricias o mensajitos románticos que uno debe expresar para que todos sepan que se quiere a las personas importantes.

En la perspectiva espiritual, el amor es un cúmulo de decisiones enfocadas a demostrar valor, paciencia, sacrificio, confianza y templanza en el mismo tenor en el que Cristo fue expuesto cuando se enfrentó a la muerte en la cruz y la sufrió una sola vez, para vencerla al tercer día.

En el caso nuestro, el amor se expresa en actitudes, hechos y circunstancias que no pueden ser modelados, imitados o tergiversados por el hombre. Leyendo las cartas del apóstol Pablo, durante su inspiración por el Espíritu Santo plasmó mensajes donde podremos ver que quienes no hacen lo que el Espíritu dicta son metales que resuenan una sola vez y son incapaces de mantener el ritmo.

Se trata pues, de soportar estoicamente toda situación adversa, sin quebrarse ante los hombres, sin reclamos, ira o contienda al Creador por la situación atravesada; cree en todo lo bueno que es Dios, a pesar de las desavenencias, no maldice a nada ni nadie, sino más bien se humilla y se pone de corazón contrito a las órdenes y disposición del Padre, se bendice el nombre del Hijo y se ora por medio del Espíritu Santo para pedir paz, templanza y paciencia.

Todo espera de parte del cielo: nada de la Tierra. Es decir, no pone su confianza en hombres, no tiene su esperanza en instituciones o promesas, no espera algo del mundo. Esta parte es muy difícil, porque a veces se considera a pareja, amigos, familia, los más cercanos como la fuente de la salvación, los sabios entendidos que dirán exactamente qué hacer a dónde ir y qué decir antes que al Padre.

El amor no gusta del primer lugar, antes bien, el último. La prueba es contra la soberbia, codicia, egolatría y avaricia que tratan de justificar su postura bajo argumentos como: “me lo merezco”, “nadie mejor que yo para esto o aquello”, “eso es mío”. La prueba es no salir exhibidos de querer ocupar lugares o posiciones que no han sido dados de lo Alto.

Que seamos creyentes, no da la garantía que haya que conquistar la Tierra: de hecho, Jesucristo, nuestro Señor y Salvador, nos llama a renunciar al mundo y morir a este para seguirlo a él. Esta prueba de amor es un filtro poderoso que elimina a los buena-ondita, a los pasajeros y a los infiltrados de la iglesia. Entonces no es posible tener amor a Dios teniendo demasiadas comodidades y privilegios en el mundo, porque estos actúan como agentes somníferos de la espiritualidad.

El amor no busca su propio bien, es decir, va en línea con no ser jactansiosos, presumir en primera persona de lo bueno que uno disfruta o que posee o se es. Porque estas cosas son dádivas de Dios, no creaciones o decisiones humanas. Antes, bien, el hombre es como la hierba que hoy en la mañana es y en la tarde arde en el fuego y su pequeña gloria fenece. El creyente en prueba de amor primero satisface al hermano en Cristo, al familiar nuclear antes que a sí mismo. No atesora para sí y deja a los demás a su suerte, sino que parte, reparte y comparte sin quedarse con la mejor parte, más bien, con la parte justa que le toca.

El amor se goza de servir a Dios: ser fiel al Padre, obedecer al Hijo y escuchar el consejo del Espíritu Santo. El amor nunca lleva a la idolatría, huye de la vanidad y es enemigo de la traición. Aborrece la mentira y nada tiene que ver con el engaño. La prueba de amor es resistirse a realizar estas, fortalecidos por el Espíritu y doblegar al impulso de la sangre.

Por eso, el que anda en la prueba del amor y la pasa, aprende a morir y a vivir por y para Cristo. Quien no, tendrá que volver a presentar la asignatura.

Que la sabiduría, el amor, la gracia, la paz y la inteligencia de nuestro Señor Jesucristo sobreabunde en aquellos que lo necesitan, amén.


Comentarios


Si tiene alguna duda, sugerencia o comentario, no dude en ponerse en contacto con nosotros al siguiente correo: lasanadoctrina2014@gmail.com

​

 2026 Buenas Nuevas, Mty. Mx.

bottom of page