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Editorial 649 -Pronósticos y mentiras

Foto del escritor: Cuerpo Editorial
Cuerpo Editorial
hace 21 horas
4 min de lectura

Amados lectores y hermanos: que el amor, la gracia y la sabiduría de lo Alto, dadas por Jesucristo estén en su espíritu completamente, amén.


Les saludamos afectuosamente, como es ya nuestra manera de mostrar el amor de Cristo en nosotros expandido a ustedes, amados lectores, en lo espiritual, como conviene en estos tiempos de tecnología y distancia real.


Por principio de cuentas, estableceremos el concepto semàntico de la palabra PRONÓSTICO y el verbo del cual se origina, PRONOSTICAR, en concordancia con lo resaltado en el diccionario de la Real Academia Española:


Pronóstico:

Del lat. prognostĭcum, y este del gr. προγνωστικόν prognōstikón.

  1. m. Acción y efecto de pronosticar.

Sin.:

  • predicción, vaticinio, profecía, adivinación, agüero, auspicio, anuncio, anuncia, prognosis.

  • m. Señal por donde se conjetura o adivina algo futuro.

Sin.:

  • agüero, auspicios, anuncio, anuncia.

  • m. Calendario en que se incluye el anuncio de los fenómenos astronómicos y meteorológicos.

  • m. Med. Juicio que forma el médico respecto a los cambios que pueden sobrevenir durante el curso de una enfermedad, y sobre su duración y terminación por los síntomas que la han precedido o la acompañan.

Sin.:

  • prognosis.


Pronosticar

De pronóstico.

  1. tr. Predecir algo futuro a partir de indicios.

Sin.:

  • predecir, presagiar, vaticinar, augurar, profetizar, adivinar, auspiciar, anunciar, denunciar.



Origen etimológico de PRONOSTICAR:


De acuerdo con el sitio web bibliatodo.com, la palabra "pronosticar" proviene del latín prognosticāri, derivado a su vez de prognōsticus, que significa "predecir" o "presagiar". Su raíz se encuentra en el griego προγνωστικός (prognōstikós), compuesto por προ- (pro-), que indica "antes" o "previamente", y γνώσις (gnōsis), que significa "conocimiento". Por lo tanto, etimológicamente, pronosticar implica un "conocimiento previo" o un "conocimiento anticipado".


El sitio web ecured.cu, define el término como aquel juicio que se emite antes de lo que sucederá en un futuro a partir de ciertos indicios, señales, síntomas, intuiciones, estudios, historia previa, entre otros, que ocurren cumpliendo una función de anuncio. Conocimiento adelantado sobre algo que puede predecirse a través de diversos elementos científicos o intuiciones.


Hemos visto cómo el enemigo se ha infiltrado en la mente del ser humano y darle el valor de ciencia (conocimiento probado como verdad) al arte de tratar una mera afirmación que sostiene -sin evidencias fehacientes- la “certeza” de que algo ocurra como “real” cuando es en realidad una mera probabilidad, con lo se asume que quien lo pregona “dice la verdad” y por tanto, se sigue esa voz.


El contexto es el siguiente: sobre la Ciudad de las montañas, ubicada en el noreste mexicano, en días pasados se dio una alerta de probables inundaciones repentinas, basados en predicciones meteorológicas del movimiento de los vientos y las nubes cargadas de agua y muchas personas lo tomaron en serio. En cierto canal de televisión un experto de dicho canal, mencionó escenarios dantescos, por la historia del comportamiento del agua que cae sobre dicha metrópoli. Varias veces aseguró los riesgos altamente probables y conminó a la población a seguir las indicaciones dadas. El tiempo pasó y nada de lo que predijo sucedió, quedando en entredicho su credibilidad por varios ciudadanos que en diversos medios expresaron con sorna su decepción.


Ocurre en todos los países con quienes se dedican a la meteorología; sin embargo, en esta ocasión, el que escribe, mientras veía cómo se le entrevistaba sobre estos desaciertos al experto, se le notaba la cara incómoda, nerviosa y molesta, tratando de justificar el yerro, puesto que los escenarios dados no se dieron y todo el torrente de agua se dio de manera tranquila y sin peligro. Dando gracias al Padre por eso, cabe señalar esto:


Todo hombre es mentiroso. El experto decía con soltura y mucha seguridad en sí mismo lo que podría ocurrir, como si ya fuese un hecho inevitable. Aunque usaba palabras y frases dubitativas y se expresaba en modo estadístico, su tono y forma de discusión hacía ver que era una realidad por venir.


El hombre sigue tratando de leer las señales de los cielos. El mismo Señor Jesucristo habló del intento del hombre de ser señor del clima, prediciendo con exactitud los fenómenos y darse el crédito a sí mismo como fuente de sabiduría.


La soberbia enloquece y elimina la humildad. Como se sabe que nadie es perfecto, estas personas borran de su mente y corazón esta naturaleza caída y buscan de mil maneras nunca reconocer que son falibles y que sus yerros son mínimos o inexistentes.


La mentira se asoma como probabilidad. La falacia se enseña como posibilidad -a pesar que no haya certeza que sea o exista- y se trata como realidad. Las personas manipuladoras usan este pensamiento para engañar. Se crean situaciones no posibles como próximos eventos. Se anuncian imposibilidades como destinos inexorables y se asumen como venideros sucesos ilógicos y mitológicos. 


La verdad deja de tener relevancia por seguir juegos de palabras. Personas sin pudor ni decencia, anuncian y prometen cosas que jamás ocurrirán; hablan de acontecimientos que no hay modo que asegurar su presencia y acción pues son meros deseos, añoranzas y creencias sin sustento sólido.


Por esto y más, debemos tener el oído y los ojos muy activados, con la mente de Cristo discernir todo lo que se anuncia en el futuro próximo para determinar lo que es verdad de lo que es mentira. El clima pasa al último plano: lo que se diga de los últimos tiempos, quienes pronostican escenarios no escritos en el Apocalipsis se arriesgan a perder contacto con la vida eterna.


El Señor Jesús no tolera la mentira a sus profecías. Lo dejó muy claro y sus palabras no pasarán como el hombre diga. No importa si tienen títulos humanos, reconocimiento multitudinario, presencia mediática, si no es por el Espíritu Santo, echarlos fuera de las congregaciones. Los que se dicen profetas, ungidos por el Espíritu Santo hablen o callen para que no sean hallados mentirosos y sean desechados.


Amados, si el hombre en el clima no da pie con bola y se equivoca más de lo que acierta, pero aprende a tergiversar o justificar ¿qué no harán los falsos profetas, los falsos maestros y los falsos obreros para dinamitar las congregaciones donde el nombre del Señor Jesús se nombra?


La lección es: abrir los ojos y los oídos para discernir en el Espíritu lo que es verdad y desechar lo que es mentira de cualquier pronóstico, venga de quien venga.


Que el amor, la gracia y la paz del Señor Jesucristo sea en todos ustedes amados hermanos, amén.




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