El mandamiento final de Jesucristo.
- Cuerpo Editorial

- 30 ago 2025
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 2 sept 2025
Amados hermanos: que la paz, la gracia y la sabiduría de Nuestro Señor Jesucristo sean plenos en ustedes en su espíritu. Amén.
En esta ocasión tenemos el placer y el honor de parte del Señor de terminar nuestra lectura del libro de Mateo, que es el evangelio primero del Nuevo Testamento, y cuyo propósito es precisamente informar los primeros pasos sobre la fundamentación de la sabiduría espiritual del Evangelio. Conforme se vaya leyendo cada evangelio, se darán los pormenores de revelación progresiva, pero en el caso de Mateo, importa el mensaje que nuestro Señor Jesús dio al final.
En el último pasaje de este libro se revela cómo fue que el Señor Jesús se dio a conocer de manera muy sencilla y práctica a las mujeres que a quien ya les había pedido en el pasaje anterior sobre que alertaran a los discípulos que él iba camino a Galilea, entonces ellas en ese inter acuden y mientras tanto ocurre lo de la guardia que se vio en el blog pasado.
Ahora lo que estamos por ver a través del Espíritu es lo que Jesús le dio como último mensaje a los discípulos justo antes de ascender, cabe destacar que en este pasaje nada se menciona sobre la Ascensión, porque no es propósito en este libro y lo que es menester aquilatar es la razón de la venida de Cristo y sobre la cual nosotros creemos en Jesucristo y creemos en la voluntad de Dios, que es precisamente enseñar a otros a predicar a los que no conocen la escritura y quién es Jesucristo.
Además, entender cuál es el propósito de su venida y el poder de su palabra en cuanto a la potestad que tiene en esta tierra, pero antes vamos a leer el libro de Mateo capítulo 28 de los versículos 16 hasta el final:
16 Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado. 17 Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban. 18 Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. 19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.
Una vez leído esto podemos ver que el Señor Jesucristo -como punto central- en su mensaje comienza diciendo toda potestad, le ha sido dada en el cielo y en la tierra. Nótese que primero es el cielo y luego la tierra: primero lo espiritual y luego lo terrenal. Aquí lo que está diciendo el Señor Jesucristo a los discípulos es de que ahora la voluntad de Dios es que se someta todo ser creado hacia lo que Jesucristo demanda, pide o solicita porque ahora solo Jesucristo tiene la revelación y tiene la palabra, acuérdense que él es el profeta de Dios, el que tiene la palabra de Dios para el hombre y Dios no va a hablar directamente al hombre, si no es a través de Jesucristo, esa potestad se la da el Padre a Cristo, en virtud de la obediencia hasta la muerte que nos enseñó Jesucristo y es por eso que más adelante se nos revela que no hay otro mediador, dado a los hombres u otro nombre debajo del cielo, en el que podamos ser salvos, porque Sabe Dios y sabe el Señor Jesucristo que el hombre en su maldad va a buscar tener otros mensajes alternos para poder ellos meter su voluntad, dentro de la supuesta voluntad de Dios y engañar a muchos pues el enemigo también tergiversa los diversos versículos de la palabra.
El deber de la iglesia es tener el oído fino para escuchar, entender y aceptar esto, que solo Jesucristo tiene la palabra de Dios en sí mismo y sólo él puede llevarnos a Dios. Caso contrario es caer en la trampa y llenarse de filosofías humanas, doctrinas extrañas y conocimiento hueco y vano.
El mandamiento de Jesucristo de que toda potestad le es dada en los cielos y en la tierra implica también que podemos invocarle para cualquier cosa que nosotros tengamos: algún problema o situación, él nos ayudará.
Es por eso que él comanda a sus discípulos a que hagan lo mismo que él hizo: esa es la comisión que menciona la Biblia, que no es otra cosa más que una ordenanza, una nueva misión, que es precisamente predicar a Jesucristo y en esta situación hermanos, hay que obedecer al pie de la letra. Todos estamos comisionados para esto: algunos de palabra, otros de hecho, otros con poder, otros con testimonio; sin importar el rol que tengamos en el Espíritu Santo, seremos revelados sobre qué es lo que tenemos que hacer para recordar al mundo que Jesucristo murió y resucitó y eso es lo que el diablo no quiere que hagamos, redargüir al mundo de esto para que muchos sean salvos por amor.
Que la paz, gracia y amor de nuestro Señor Jesucristo sea en todos ustedes amados lectores, amén.




Comentarios