Las tradiciones humanas contaminan al Hombre
- Cuerpo Editorial

- 9 may
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Actualizado: 11 may
Que la paz, gracia y sabiduría de nuestro Señor Jesucristo sean a todos ustedes, amados hermanos, plenos y rebosantes, de olor fragante a nuestro Padre, amén.
Amados hermanos en Cristo Jesús, Señor nuestro: siempre existe el debate en todos los aspectos de la vida. Ya sea que estemos en pugna de ideales, razones y decisiones con la pareja, la familia, en el trabajo, escuela y sociedad, de acuerdo con los cánones dispuestos tendría que haber un ganador y un perdedor.
Es decir, sobre quien se sostenga la verdad es que se da la voz y la contraparte callada escucha el argumento que prevalece.
Y no podía quedar la parte escritural en cuanto a la interpretación fuera de esto. Y no se escribe como concesión o como permisión (normalización), sino como una actividad que no debería ser así, dado que se supone que somos de un mismo Espíritu y la palabra escrita es una sola. De modo que, la interpretación de cada parte sale a relucir y más si son mutuamente excluyentes.
Desde el principio de los tiempos ocurre, porque hay personas centradas, propias y formales, leales y dispuestas a continuar con lo que se tiene. Y hay otras que revolucionan, cambian y modifican el sentido, la redacción para adecuar los contenidos actuales.
El Espíritu Santo echa mano de ambas habilidades, porque las generaciones cambian y los modos de pensar evolucionan con el paso de las épocas. Sin embargo, la Verdad escrita, esto es Jesucristo, permanece inalterable y nadie en este planeta tiene la potestad de sobreescribir lo que el Autor de nuestra salvación ya dijo.
En los tiempos de Jesús, los viejos rollos que hablaban de las tradiciones judías escritas hace milenios por Moisés y eventualmente por los profetas también fueron uso de adecuaciones y modificaciones en la práctica, pero no necesariamente para agilizar la fe. Mandamientos de Dios dados al incipiente pueblo hechos para guardar un equilibrio y testimonio a todas las naciones fueron reinterpretados, no para adecuar tiempos y procurar mejor entendimiento, sino para oscuros intereses de unos particulares. La mafia sacerdotal, cambió estatutos para poder ellos delinquir al amparo de la lejanía de Dios en el secreto que les confería ser de la élite israelita.
Leamos Marcos 7:1-23.
Se juntaron a Jesús los fariseos, y algunos de los escribas, que habían venido de Jerusalén; 2 los cuales, viendo a algunos de los discípulos de Jesús comer pan con manos inmundas, esto es, no lavadas, los condenaban. 3 Porque los fariseos y todos los judíos, aferrándose a la tradición de los ancianos, si muchas veces no se lavan las manos, no comen. 4 Y volviendo de la plaza, si no se lavan, no comen. Y otras muchas cosas hay que tomaron para guardar, como los lavamientos de los vasos de beber, y de los jarros, y de los utensilios de metal, y de los lechos. 5 Le preguntaron, pues, los fariseos y los escribas: ¿Por qué tus discípulos no andan conforme a la tradición de los ancianos, sino que comen pan con manos inmundas? 6 Respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito:
Este pueblo de labios me honra,
Mas su corazón está lejos de mí.
7 Pues en vano me honran,
Enseñando como doctrinas mandamientos de hombres.
8 Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres: los lavamientos de los jarros y de los vasos de beber; y hacéis otras muchas cosas semejantes.
9 Les decía también: Bien invalidáis el mandamiento de Dios para guardar vuestra tradición. 10 Porque Moisés dijo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente. 11 Pero vosotros decís: Basta que diga un hombre al padre o a la madre: Es Corbán (que quiere decir, mi ofrenda a Dios) todo aquello con que pudiera ayudarte, 12 y no le dejáis hacer más por su padre o por su madre, 13 invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición que habéis transmitido. Y muchas cosas hacéis semejantes a estas.
14 Y llamando a sí a toda la multitud, les dijo: Oídme todos, y entended: 15 Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar; pero lo que sale de él, eso es lo que contamina al hombre. 16 Si alguno tiene oídos para oír, oiga. 17 Cuando se alejó de la multitud y entró en casa, le preguntaron sus discípulos sobre la parábola. 18 Él les dijo: ¿También vosotros estáis así sin entendimiento? ¿No entendéis que todo lo de fuera que entra en el hombre, no le puede contaminar, 19 porque no entra en su corazón, sino en el vientre, y sale a la letrina? Esto decía, haciendo limpios todos los alimentos. 20 Pero decía, que lo que del hombre sale, eso contamina al hombre. 21 Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, 22 los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. 23 Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.
En la primera parte del pasaje, tenemos que se da el contexto de la crítica infundada contra la fe y la obediencia. Los fariseos, amantes de la teoría complicada y pesada, convalidaban lo que ya se explicó antes del pasaje. Servir a Dios no era la prioridad sino cumplir con las reglas comandadas por ese sistema religioso para capturar la alabanza hacia Dios y dependencia de ellos como forma de control.
Se justifican diciendo que la inacción de lavarse las manos constituye un acto de rebeldía a las tradiciones mosaicas. Ellos, desde la élite veían con agrado el control de la conducta humana para evitar desafíos. Lo que comenzó siendo una ordenanza que enseñaba higiene, bienestar, salud y pureza, terminó siendo uno de muchos lazos para no tener libertad.
Mandó Dios esto para que el pueblo no fuera sucio, enfermo y desordenado. Pero ellos lo transformaron en un crimen para cobrar cuotas de recuperación por faltar al principio escrito. Así pues, juzgaban para hallar culpables. El pueblo, la mayoría desde la pobreza, no tenían recursos ni tiempo para esta limpieza. Los entonces discípulos, pobres y sin élite desde la libertad actuaban y con la inicial fe de no tener miedo de no practicar ciertas imposiciones sociales como espirituales.
Vienen estos fariseos y al ver la naturalidad e inocencia de cómo los discípulos eran cubiertos de comer con las manos no limpias por el Maestro, señalan y condenan al decir que sus manos estaban inmundas. Su argumento: la tradición de los ancianos.
Entonces amados hermanos, por el Espíritu Santo se establece como doctrina y verdad espiritual que lo que el hombre dicta como santo o puro no lo es, sino todo lo contrario, lo que un dictador impone es falso y vanidad y un líder opositor espiritual señala como camino a seguir se opone a la Verdad.
En este primer tema, el Espíritu nos lleva a meditar que la sabiduría respecto a cómo interpretar los textos de la biblia es con respecto a no contradecir la propia palabra de Dios, a no encadenar mentes y corazones por seguir reglas humanas como si fueran mandatos divinos.
Los falsos maestros y pastores lo primero que hacen es coartar la libertad de pensamiento en Cristo Jesús. Luego, crean un ambiente en el cual ellos se quedan como sabios, ilustrados y conocedores y normalizan la ignorancia, fortaleciendo la dependencia hacia ellos disfrazándola de lealtad. Además, adornan el conformismo como paz, quietud o equilibrio. Y así, como todo el pueblo de Israel volvió a ser esclavo de gente taimada de su misma sangre, ahora en la iglesia quieren aplicar las mismas tácticas, con diferentes enfoques: nicolaísmo, judaización, prosperidad, conquista de propiedades, creación de cotos de poder, evasión de impuestos, asociaciones con políticos, extorsiones para sus perversiones, condenación y miedo, solo por mencionar algunos.
Los mandamientos de Jesucristo no contradicen o sustituyen a la ley: son adecuaciones modernas a lo que en verdad es necesario hacer, ¡Vaya! Lo que es esencial que el Hombre guarde para no perder el camino de la obediencia, santidad y amor a Dios. Las generaciones después de nuestro Señor tienen otras ideas y mayor maldad que las anteriores a él. Es por eso que la ley nuestro Señor y Salvador la cambió.
De modo que todo lo que era en la ley antes de Cristo ya no es para nosotros leer y tener sabiduría y menos práctica. Son todas las cosas nuevas, incluso la forma de agradar a Dios. Todo se encierra y resume en Cristo. Así que, siguiendo la palabra de Jesucristo al pie de la letra es lo que se comanda de aquí hasta que él venga.
En el siguiente tema, veremos la respuesta contraargumentativa y bien fundada de Cristo en pro de nosotros. ¿Por qué? Porque los líderes religiosos son implacables, ruines, viles, inmisericordes e hipócritas. No hay que dejarlos anden a sus anchas porque terminan diluyendo la fe; robando la esperanza; eliminando al amor; destruyendo una unidad y matando la libertad. Y a eso NO VINO Cristo.
Que la gracia, amor y paz de nuestro Señor Jesucristo sea en ustedes, amados hermanos, amén.

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