No he venido a llamar a justos, sino a pecadores.
- Cuerpo Editorial

- 29 nov 2025
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Amados hermanos nuestros: que la paz, gracia y amor del Señor Jesucristo sea con ustedes, en su espíritu, amén.
Los religiosos y el diablo siempre plantean imposibilidades al momento de detener asuntos espirituales. Nunca es tiempo, siempre hay estorbos o surgen problemas, se complica el panorama, existen desafíos y disputas.
La idea es hacer creer que es imposible agradar a Dios, aspirar a una reconciliación total, creer que Jesucristo es la solución al problema de la ira de Dios. Leyendo Marcos 2:15-17: 15 Aconteció que estando Jesús a la mesa en casa de él, muchos publicanos y pecadores estaban también a la mesa juntamente con Jesús y sus discípulos; porque había muchos que le habían seguido. 16 Y los escribas y los fariseos, viéndole comer con los publicanos y con los pecadores, dijeron a los discípulos: ¿Qué es esto, que él come y bebe con los publicanos y pecadores? 17 Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores.
Entendemos que estos seres del mal solo buscan hacer perder valioso tiempo a las almas que buscan el favor y gracia del Padre mediante perversos argumentos y falaces argucias doctrinales para hacer pensar que solo Dios es perfecto y nosotros no podemos ser como ÉL en esa semejanza y que Cristo solo ama a la “gente buena” que por alguna causa es cualquiera menos nosotros y así socavar la fe y la confianza en Dios.
Tan mal está la humanidad que luego Pablo escribiría sabiamente por el Espíritu en su carta a los romanos sobre esto, más ahora, en el tiempo de Jesús, los enfermos eran todos y solo unos pocos eran santos, según en esa dispensación del tiempo. Los escribas y fariseos juzgaban que a Cristo no le inquietase la realidad y presente de esos pecadores en forma de publicanos y rameras, pero es que el Señor Jesús venía a demostrar que la carne muere y con ella el pecado, pero el alma atrapada es la que vale y es la que cree. Muchas almas están presas, otras engañadas, unas más son libres pero no conocen el camino y algunas son valientes y arrebatan la salvación.
Todas estas están enfermas, y Cristo las sana.
Todas las que no creen, están muertas y hieden a condenación si no se arrepienten.
Los hombres juzgan por lo que se ve: siendo así, nadie podría ser salvo, ni siquiera ellos que juzgan, pero esa potestad no les es dada a ellos sino al Padre y al Hijo y como en la Deidad no hay corrupción, hay amor y misericordia y estos dos poderes permiten a los corruptibles pasar de muerte a vida.
Por esto Jesús dijo que venía por los enfermos, porque tenían vida y eran gente con frutos dignos de arrepentimiento.
No venía por justos porque solo él era justo en toda la Tierra, desde Adán hasta el último ser que nazca sobre la Tierra.
Así que, si los religiosos pretenden limitar y desdeñar la fe de alguien que quiere creer en Cristo como el Hijo de Dios Vivo, hay que actuar con celo y no caer en sus tramposas mentiras que buscan engañar. Por esto los escribas, tras oír esta sabiduría espiritual, quedaron callados, pues sabían que Jesús habló con verdad y ellos fueron reconvenidos como hipócritas odiadores ignorantes del talento perdonador de Dios, a través de Su Hijo.
Que la paz, gracia y amor de nuestro Señor Jesucristo sea en todos ustedes amados lectores, amén.




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