Amados hermanos nuestros: que la paz, amor y gracia del Señor Jesucristo sea con ustedes, en su espíritu rebosante, amén. En un cambio majestuoso de su discurso evangelístico hacia la multitud que le oía, el Señor Jesucristo, después de definir su quehacer como el sembrador que siembra en la parcela de su Padre ahora describe el cómo o por qué él tiene que estar visible y audible a todo ser que respire, pues si en verdad se debe salvar a toda carne de la desgracia eterna, ent