top of page

El evangelio y la Verdad no pueden ocultarse

  • Foto del escritor: Cuerpo Editorial
    Cuerpo Editorial
  • hace 6 horas
  • 3 Min. de lectura

Amados hermanos nuestros: que la paz, amor y gracia del Señor Jesucristo sea con ustedes, en su espíritu rebosante, amén.


En un cambio majestuoso de su discurso evangelístico hacia la multitud que le oía, el Señor Jesucristo, después de definir su quehacer como el sembrador que siembra en la parcela de su Padre ahora describe el cómo o por qué él tiene que estar visible y audible a todo ser que respire, pues si en verdad se debe salvar a toda carne de la desgracia eterna, entonces no podría ser la salvación un evento privado o privilegio reservado a unos cuantos.


Leamos lo que dice Marcos 4:21-25:

21 También les dijo: ¿Acaso se trae la luz para ponerla debajo del almud, o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero? 22 Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de salir a luz. 23 Si alguno tiene oídos para oír, oiga. 24 Les dijo también: Mirad lo que oís; porque con la medida con que medís, os será medido, y aun se os añadirá a vosotros los que oís. 25 Porque al que tiene, se le dará; y al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará..


El versículo 21 explica que él, como heraldo vivo del Padre no estará en el anonimato ni sería discreto al momento de anunciar las buenas nuevas. Ninguna timidez, temor o silencio están permitidos. 


Al mencionar que como el candelero tiene que estar a la altura de todo en una habitación para maximizar su iluminación, así el Señor Jesús será ensalzado para quedar a la vista de todo el género humano y su luz alumbre a todos, cuando fue alzado en la cruz. Hablaba de su muerte y sacrificio, momento cumbre que más adelante se cubrirá.


El siguiente versículo refiere a que en la eternidad y en la vida, así como en el tiempo de la iglesia todo será revelado, para esperanza de muchos y obstinación de otros. En Jesucristo ya no hay misterios, pero se tiene que trabajar para alcanzarlos. No puede haber secretos en la iglesia, ni trasfondos, acción en segundo plano y así, como Cristo fue abierto en cuanto a la predicación, tampoco nosotros deberíamos ocultar esta actividad de amor.


Menciona luego el Señor Jesucristo que todos los que oigan deben andarse con precaución. ¿Por qué? Porque la fe viene por el oír y quien oiga y no crea se le demandará el precio de la palabra en fe. Si no tiene fe, entonces se le quitará la palabra, pues no ha querido generar riqueza eterna y se le dará a alguien quien sí quiera oírla.


El oír la palabra de salvación de nuestro Señor Jesús implica un compromiso serio y justo delante del Señor, donde quién oye recibirá sus primeros dividendos para creer en Cristo como el Hijo de Dios; entretanto que los otros, quienes no creen y denuestan la palabra se les cargará el costo de haber desperdiciado el valor de la sangre derramada en esa cruz.


Y, conforme avancen los tiempos hasta su venida, más se les demandará el precio de la sangre a los inconversos que mueren fuera de Cristo.


Por esto mismo, el Señor le dará mucho a quien crea en él y retirará toda gracia de Dios a quien le haga escarnio o se burle, pues Dios es Espíritu.


Tengamos paz, tendremos gozo al rogar y esperar que los evangelista, predicadores y apóstoles llenen por gracia del Padre y misericordia del Hijo, nuestro Señor cumplirán cabalmente con sus encomiendas y que sean recompensados con almas traídas a la vida eterna por medio de la inspiración del Espíritu Santo en su decir a las multitudes.


Que la paz, gracia y amor de nuestro Señor Jesucristo sea en todos ustedes amados lectores, amén.



Si tiene alguna duda, sugerencia o comentario, no dude en ponerse en contacto con nosotros al siguiente correo: lasanadoctrina2014@gmail.com

 2025 Buenas Nuevas, Mty. Mx.

bottom of page