Que el amor, la paz y la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos ustedes, amados lectores, en su espíritu rebosante, amén. De nuevo el copista no da crédito a lo importante, sino a lo humano. Menciona en su título erróneo: “la confesión de Pedro”, como si Pedro fuese alguien relevante. Fue un siervo, carne como nosotros, discípulo imprudente; pero escogido por el Padre, confeccionado y hecho para nuestro Señor Jesucristo, a fin de transformarlo delante de nuestros o