Amados hermanos nuestros: que la paz, gracia y amor del Señor Jesucristo sea con ustedes, en su espíritu, amén. En el anterior blog vimos y comprendimos que necesitamos ser criaturas nuevas, transformados y que nada de lo natural, viejo o terrenal sirve para los propósitos del evangelio y la vida en Cristo Jesús, Señor nuestro, en cuanto a base, desarrollo y fortaleza. Para quien todavía duda o alberga desacuerdo, le invitamos a leer el siguiente pasaje, hallado en Marcos 2:2