Que el amor, la paz y la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos ustedes, amados lectores, en su espíritu rebosante, amén. Amados hermanos nuestros, damos gracias al Padre en el nombre del Señor Jesucristo porque en cada escritura nos enseña una gran lección sobre cómo debemos de ser y parecer en los asuntos de la fe y que siempre tenemos esperanza de llegar a ser como Jesucristo en todo. Aunque muchos duden y yerran diciendo que no se puede llegar a esa perfección,