Que la paz, gracia y sabiduría de nuestro Señor Jesucristo sean a todos ustedes, amados hermanos, plenos y rebosantes, de olor fragante a nuestro Padre, amén. Bendito Señor Jesucristo: Alabado sea tu santísimo nombre por siempre y para siempre por toda lengua y por todo ojo que te vea. Todopoderoso Señor: el que era, el que es y el que ha de venir, todo el poder y magnificencia sean para ti, por tu sacrificio y muerte injusta pero necesaria en la cruz, para redención del géne