Amados hermanos nuestros: que la paz, amor y gracia del Señor Jesucristo sea con ustedes, en su espíritu rebosante, amén. Una vez logrado el objetivo de dar testimonio para que Decápolis tuviese un enviado a pesar de su rechazo inicial, el Señor regresa al otro lado para ser recibido por otra multitud. Estando todavía en el mar, llega a él un hombre principal, sabedor de su poder y teniendo fe en que nuestro amado Señor podía sanar. Su hija estaba enferma, él tenía fe en que