Editorial 632: Impropiedades de muchas congregaciones en la actualidad. Parte 2, coludirse con el mundo en política.
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Amados lectores y hermanos, que el amor, la gracia y la sabiduría de lo Alto, dadas por Jesucristo estén en su espíritu completamente, amén.
Esto que continúa tampoco será del agrado de muchos, sobre todo de quienes buscan riquezas, poder, fama y alabanza del mundo, usando a la iglesia de Jesucristo, Señor nuestro, como escaparate y trampolín de lograr aquello.
Se acabaron los tiempos donde se podía voltear a otro lado, cerrar los ojos o desconectar la boca para no señalar estas impropiedades y sucesos groseros hacia la fe en Aquel que vino, se hizo carne y sufrió vejaciones y muerte por amor a nosotros.
¿Qué lugar ocupa Cristo en aquellas congregaciones que dedican la mayor parte de su tiempo semanal a la música y reservan tan solo unos breves minutos para la genuina edificación de la fe?. Es un club de reunión social, donde los atavíos, los olores y las actitudes dictan más que los frutos y dones del Espíritu Santo en la vida de los congregados.
En lugar de gozarse por el testimonio convertidos, sanados, ayudados y rescatados por nuestro Señor, se gozan cuando se ven con el mejor ingreso, la mejor entrada, la mejor posición y el mejor comentario del día.
En vez de elegir hermanos con el distintivo de Pablo, Pedro, Juan, Judas, -entre muchos otros más en el nuevo pacto- esto es: humildad, cárcel, persecución, hambre, latigazo, pobreza y descrèdito de los religiosos; los tienen con los sellos de Barjesús, Iscariote, Alejandro el calderero y otros impíos: malas bestias, orgullosos, habladores, rencillosos, amantes de adulaciones y sobre todo, rebeldes.
Y no contentos con eso, la congregación anda en busca de líderes que los lleven a ser usados como granjas de borregos listos para ser trasquilados, creyendo que así sirven a Dios. Ya nuestro Señor -a quien no ven- les parece insuficiente y buscan abusadores que puedan ver para adorar y así tratar de llenar la vacuidad de su alma.
Amados, eso de dejarse ser amaestrados y llevados por vientos mundanos que manchan vestiduras y secan las fuentes de ríos de agua viva a entornos desérticos que según ellos es lo correcto, es una clara agresión a los intereses del reino. Dejar de orar por las autoridades para ser sus comparsas no es el objetivo.
Aprovechar los tiempos electorales para lograr contratos, concesiones, apoyos, descuentos, sobornos, cohecho y demás actos pecaminosos al margen de la ley de los hombres y sobre todo, que contravienen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo es lo que distingue a Laodicea de las manadas de rodillas que el Señor guarda, su remanente santo, que no dobla sus rodillas ante ídolos humanos, instituciones perversas, organizaciones humanas y agendas de seres codiciosos insaciables.
Por eso, jamás dejaremos de decir que Jesucristo se desmarcó de estos amarres cuando dijo: MI REINO NO ES DE ESTE MUNDO. Siete palabras, una frase: una fe.
Y nosotros, a la verdad, mientras estemos en lo individual, en lo laboral, el acto de trabajar para obtener sustento, podemos estar presentes y tomar decisiones, pero jamás poner en empeño el alma de las ovejas de Jesucristo como pago en especie, traficar con la decisión -que desde ser un acto de conciencia uno a uno con el Padre- a cambio de favores, premios y entrega de reino y potestades.
¿O dónde queda la enseñanza en los evangelios cuando satanás le dijo a Jesucristo: todo esto te daré (la gloria de todos los reinos del mundo que a él le ha sido permitido tenerlos) si postrado me adorares, y la respuesta del Hijo de Dios: “Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás”? Mateo 4:9-10 y Lucas 4:7-8.
La iglesia de Jesucristo en cualquier punto geográfico de la Tierra NO PUEDE DOBLEGARSE ANTE NADIE, para obtener trato preferencial. Quien haga esto se constituye en una hora de rebeldes y corazones secos hambrientos no de Cristo, sino del brillo del oro y el fulgor de la plata.
La iglesia de nuestro amado Rey de Reyes y Señor de Señores no debe abrir los ojos y contemplar el paisaje de lo de abajo; en todo caso, abrir lo ojos mirado al cielo y clamando que las autoridades no sean consumidas por el diablo ni los propios deseos de los que ostentan cargos de autoridad.
Por eso mismo amados hermanos, con profundo celo se escribe, porque nos han llegado muchas noticias de congregaciones que se dicen de Cristo y hacen cuantiosas donaciones a campañas políticas y son visitadas por entes humanos con intereses mundanos en ocupar cargos políticos, se constituyen promulgadores de propaganda e ideología política que tiene nada que ver con lo que nuestro Señor, Salvador, Maestro, Rey, Obispo y Pastor Jesucristo nos demandó hacer, decir y pensar.
Rogamos encarecidamente que muchos se vuelvan atrás de esta abominable manera de regresar a ser esclavos cuando ya fuimos liberados por Jesucristo a precio de su sangre.
Que la sabiduría, la gracia, el perdón y la inteligencia de nuestro Señor Jesucristo sobreabunde en aquellos que lo necesitan, amén.

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