Editorial 653 - Dogmas que tiznan y herejías que manchan

Amados lectores y hermanos: que el amor, la gracia y la sabiduría de lo Alto, dadas por Jesucristo estén en su espíritu completamente, amén.
No es el primer editorial que se ha escrito para recordar que la iglesia de nuestro Señor Jesucristo en todo el orbe no puede dormir ni dejar de velar a diario el entorno donde se asienta, por las sencillas razones siguientes:
A) La iglesia trabaja como su Señor trabaja y el Padre también trabaja.
B) El diablo nunca duerme y siempre acecha.
C) El mundo no conoce el sueño y crea siempre engaños.
D) El hombre natural siempre es rebelde y busca estar en contra del Espíritu.
E) Necesidades hay muchas y hay que atenderlas.
F) Mientras no sea arrebatada, debe ir en busca de almas dispuestas a creer.
G) Hay que ejercer autoridad y dominio sobre el mundo en los asuntos del reino.
H) Hay que predicar el evangelio y crecer en edificación en el mismo.
I) Debe crecer y expandirse hasta el último rincón del planeta.
J) Da testimonio del Hijo en la Tierra y alaba al Padre en obediencia.
Amados hermanos, no es pretexto tener ocupaciones seculares como negocios, escuela, familia o asuntos personales. Nuestro Padre tiene prioridad en nosotros por sobre el resto del mundo, por cuanto creemos y confesamos a Cristo y sobre todo, por cuanto Él nos amó eligiéndonos desde antes de la fundación del mundo. En ese tenor, hay que ser congruentes y humildes, reconocer que hay que trabajar para el Señor por amor, convicción y vocación y no por obligación, manda o imposición.
Como iglesia tenemos acceso a mucho poder desde lo Alto y no importa el tamaño de la congregación: donde dos o tres se congreguen en su nombre ahí estará Jesucristo en medio de ellos, parafraseando a Mateo 18:20. Entonces, si por parte del Cielo tenemos muchos atributos para ir en la lucha por la fe a la victoria ¿por qué no se aprovecha por algunos?
Porque tienen asuntos en la política. Bastante vergonzoso es haberse dejado infiltrar por falsos hermanos y que estos hayan instigado exitosamente para dejar los asuntos de la fe y estar vitoreando intereses de gente vana, estulta y enemiga de Dios. Y el diablo contento porque no pocas congregaciones en toda Latinoamérica y los Estados Unidos -por mencionar algunos ejemplos- están afanadas haciendo proselitismo en lugar de rogar por las autoridades que se conduzcan sin mancha.
Porque otras siguen una herejía de adorar al que no es pueblo de Dios y judaizan la fe, destronando a Cristo de su corazón y poniendo a una religión en su lugar. El reino será restaurado SOLO A TRAVÉS DEL HIJO DE DIOS CUANDO VENGA A LA TIERRA, de ninguna manera antes y mucho menos por instituciones humanas. ¿No dijo Jesucristo que su reino no es de este mundo? ¿No profetizó que no quedaría piedra sobre piedra del templo que el mismo pueblo mancilló por mucho tiempo gracias a cultos de falsos dioses? Jesucristo, nuestro Rey, Pastor, Señor, Salvador y Maestro se desmarcó de ese embuste demoníaco y él creó el Camino hacia la reconciliación con el Padre, lejos de esa idolatría disfrazada de adoración a lo terrenal, mundano y antiguo.
Otras más siguen el camino de una post verdad: la prosperidad. Ese maldecido falso “amor”, que es realidad una avaricia total al dinero, a la fama, al poder en el mundo para olvidarse de la pobreza de espíritu, humildad, renunciación, sobriedad, sencillez, santidad y mansedumbre, cualidades que Dios ama del hombre. Es decir, predicar lo opuestos a lo que nuestro Heraldo de Dios, el Príncipe de Paz, dijo: “en el mundo tendréis aflicción” y estos proclaman: “Si Dios te ama te dará tierras, dinero, posesiones para que pagues tu diezmo y si no tienes, entonces tienes pecado y Dios te aborrece”.
Algunas más en la autocomplacencia, como si de un buffete al gusto se tratase. “Iglesias”, “templos”, “asambleas” para todos los colores, olores y sabores. Debiendo todos marchar en el único camino (morir por y para Cristo) en estos lugares dicen: “aquí Dios te acepta sin condición tal y como eres, nada es necesario hacer pues todos son bienvenidos y pues Dios te ama y con eso basta” enseñando justo lo opuesto a dejar de amar las cosas del mundo, un falso evangelio “light” para que nadie se sienta ofendido.
Y por si fuera poco, otras se asumen ser iglesia de Dios y Cristo, pero en realidad son basureros del mundo. Revuelven liturgias, pensamientos, doctrinas de todos lados. Conceptos antiguos demoniacos, locuras y ansiedad de tener un nuevo orden espiritual invocan demonios, adoran ídolos, alaban a personas como si fuesen el propio Jesús, se autonombran gurúes, enviados y representantes de la Deidad. Estos se quieren introducir como iglesia pero son cueva de engañabobos y solo usan el nombre del Señor para atrapar incautos. Son las sectas que supuestamente hablan de Cristo, enseñan según ellos algo; sin embargo, la condenación y perdición les esperan por cuanto mancillan lo sagrado por llenar sus cuentas y tener acólitos por donde se dejen.
Hermosas ovejas. Por eso el Señor nos demanda salir de estas corrientes del mundo, porque distractores hay tantos que muchos caen en sus garras, por ser débiles a la fe. Guardémonos en la oración, ruego, súplica, amor, fe, esperanza, frutos y dones de Jesucristo, nuestro Señor, Salvador y Maestro.
Una cosa es que tengamos debilidad y eventualmente caigamos, pues escrito está que si caemos siete veces, siete veces seremos levantados; más esto se refiere que, al caminar en Cristo la humanidad nos juega rudo a veces. Otra cosa es entristecer al Espíritu y dar rienda suelta a los deseos de la carne, es andar en desorden y no querer morir para Cristo ¡Ojo con esto! Todos los días tenemos que tener examen de conciencia, no porque tengamos miedo de pecar, sino porque la escritura también declara somos bienaventurados si no condenamos lo que previamente hemos aprobado, en otras palabras, encomendando todo en el nombre del Señor Jesucristo, tenemos la libertad de ser y estar. Y si llegase a existir un fallo, somos restaurados.
Entonces, como iglesia, tenemos que dar nuestro aporte también a la lucha en la batalla por la fe. Leamos el nuevo pacto seamos sabios, entendidos y practicantes gozosos de lo que hay que hacer en este punto.
Que el amor, la gracia y la paz del Señor Jesucristo sea en todos ustedes amados hermanos, amén.

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